sábado, 10 de diciembre de 2011

Ha Desaparecido en Illescas el Artesonado del Palacio de Francisco I

Bueno, como os quedáis???, de piedra pómez supongo, primero por que muchos no saben donde estaba y digo estaba en tiempo pasado por que ya no está, en su lugar hay un cercado donde algunos manifiestan sus inquietudes en  el arte callejero y otros vulgarmente lo llamamos “pintadas de gamberros”; sea como fuese el palacio no está, desapareció hace algunos años al edificarse al lado y se perdió en la memoria de los tiempos. Pero lo que se derrumbó era solo un esqueleto vacío y viejo, al que habían despojado de su esplendor.
Manifestaciones de todo tipo, en el solar que ocupada el palacio de Francisco I.
 Segundo por que la noticia es nada más y nada menos de de 1928, el periódico la Voz, la comentaba de esta manera de la mano del periodista Vicente del Olmo, con fotografía de J. López.




 “La infanzona, Illescas, la briosa y gaya mozallona del imperial Toledo, de otros días, la de los amores de Alfonso VIII y la fermosa de ojos de acero, meta de nuestra arribada. Acaba de sufrir un nuevo atentado a su historia, sin que háyase conmovido el culto al pasado de España. La sombra de San Ildefonso, el atormentado espíritu, que ilumina la caridad para escribir su ‘’Libro de las virginidades’’; la del cardenal Cisneros, ¡el que ostentó ante la nobleza los ‘’poderes de la fuerza’’!...; las de Felipe III y su esposa Margarita, la del ‘’Greco’’, pleiteador y perseguido al irrumpir en el silencio negro de la callada noche por la puerta de Ugena para visitar a Francisco I, puede que se hayan llevado un chasco. En vez del antiguo salón de la casa, con su artesonado gótico y sus pinturas, ábranse topado con una habitación invadida por albañiles y pintores que trasforman la regia estancia en unos cuantos dormitorios para gente viajera que llegue al hostal. Porque en lo que fue retiro de Francisco I, luego que saliera de su encierro de la torre de los Lujanes, el ampuloso bar que existe trocase en posada. La posadera, exuberante de carnes y de buen ver todavía, es la actual propietaria de la mansión que hospedó a Francisco I.
-¡Hola, caballeros!...-ya en la plaza de las cadenas nos dice un sacerdote-. ¿Otra vez en Illescas?
-¿Es cierto lo del artesonado? –sin otro miramiento le preguntamos.
Receloso, dubitativo, el ‘’páter’’ nos contempla. Parece como que la prudencia le obliga a vacilar. Por fin: -Sí; yo me enteré por casualidad… ¿Y cómo lo han sabido ustedes?
La casa que sirvió de retiro a Francisco I -¿retiro obligado?..., ¿voluntario?...-, con todo el encanto sugeridor de la Historia, en nuestra alma mantenía un anhelo. Evocar su pasado esplendor, vivir los momentos de su crónica, ver con los ojos de nuestro espíritu las figuras que giraron en derredor de la del Rey vencido en Pavía en 1525 y recluido en la torre de los Lujanes por Carlos V. Aqueste  anhelo conocido era por un amigo nuestro: el señor don Eduardo Trompeta. Con fincas en Carranque, a siete kilómetros de Illescas, D. Eduardo Trompeta posee grandes amistades en la villa de nuestra arribada.
-Creo-dijo nuestro amigo- que el artesonado de la casa de Francisco I se venderá pronto.
--¿Por qué conducto lo averiguó?
-Por una joven illescana, a quien se confió la propietaria del inmueble.
En el área informativa, un relieve pronunciado adquirió nuestro viaje a Illescas. Y nos pusimos en el solar de los infanzones. Entramos por el arco de Ugena, como en otros tiempos entraban los caballeros que volvían del Oeste. Y no bien pisábamos tierra, en lo que fuñe puerta del perímetro amurallado, cuando un amigo del Sr. Trompeta, caballero de un jumento de se dirigía a Carranque, nos espetó:
-¿El artesonado?... Pero ¿no saben ustedes…? Por la última decena de agosto ha sido trasladado a Madrid.
Illescas topase situada sobre un pequeño collado. Transpuesto el arco de Ugena, a lomos de un modesto asno que entonó su trompa rebuznadora, penetramos por una calle en que las viviendas recuerdan aún la influencia morisca y su arte.
A nuestra mente acude el recuerdo de Alfonso VIII, el Bueno, el hijo de Sancho III, allá por el año 1180, enamorado locamente de la mora Fermosa. El filarmónico solípedo, a clarín batiente, como para que se fijaran bien en el que lo montaba, nos llevó a la casa de Correos.”

Aquí hago un pequeño inciso, para poner algunos de mis pensamientos en orden, el primero, que el señor cura, tenía conocimiento o conocía a los periodistas por haber seguramente estos, estado más veces en nuestro querido pueblo y  haber firmado más de un articulo, segundo, que en aquellos tiempos en los que no existía Internet, la gente se enteraba por redes sociales como “el corre-ve-y-deilismo”. Como ahora pero con menos relevancia social. Tercero, que cualquiera podría comprar un palacete, una obra de arte, o lo que fuese menester, tan solo con tener los cuartos necesarios (pues no hemos cambiado gran cosa, fíjate…) pero sigamos con el articulo.

 “Queríamos interesar la ayuda de D. Antonio Carrasco, digno oficial de la estafeta, para que nos presentara a D. Fernando Aguilar. Es este D. Fernando Aguilar, alto y de recia musculatura, una especie de gladiador. Gentil, afectuoso, hospitalario. Exquisito y benevolente, nos  introduce en su despacho. Entre los múltiples objetos de arte que adornan la habitación muéstranos un grupo escultórico de Basilio Fumo, de estilo italiano, hecho en 1772. Grupo escultórico que representa a Cristo, pendiente de la cruz, con la Virgen, Magdala y la Verónica. Simbolizando a la última figura, uno de los dos angelitos de la parte inferior, presenta el paño de sagrado rostro. Aqueste grupo escultórico, herencia de familia, según nos dice el Sr. Aguilar, regalado fue a su capellán por el Rey que lo mandara modelar a Basilio Fumo. Don Fernando Aguilar, investigador incansable y aficionado a los estudios de pretéritas edades asegúranos que en tierras de Toledo encuéntranse huellas del hombre primitivo. Cuidadosamente ordenadas, en efecto, nos enseña tres colecciones de piedras afiladas e instrumentos rudimentarios del sucesor del homo-simius.
-Nuestro objeto- le dimos- era…
-¡Ya!- exclama interrumpiéndonos-. Estoy a la disposición de ustedes. Por lo pronto, por el hecho consumado, es materialmente imposible sacar ‘’fotos’’ de lo que fue posada o mansión que a Francisco I hospedó. Nada del interior en el salón de la casa queda. Pero, por la fortuna, yo poseo unas fotografías del mismo, tomadas ha ya unos cuatro años.
Nuestra angustia desaparece. El viaje, por fin, no resultaba estéril. ¿Cómo expresar la gratitud nuestra al caballero de Illescas D. Fernando Aguilar?
La casa de Francisco I se halla enclavada en el número 33 de la calle Mayor, frontera a la plaza de las Cadenas. Dicen que a las cadenas que dan nombre a esta plaza de Illescas fue el caballero Lope de Vega, ¡no uno de sus personajes!, quien se ansió a ellas luego de un lance de aceros. No sabemos bien, por la flaqueza de memoria que nos acompaña, si lo dicho nos lo contara el sacerdote a que aludíamos al principio o la carirredonda hostelera de la casa de Francisco I.
Esta casa de Francisco I, el último caballero de los franceses, posada de historias antiguas, en la que tuvieron asilo ciertas citas galantes, preséntase con un abigarrado conjunto de épocas. Un arco, mezcla de gótico y árabe; sobre el arco dos escudos señoriales; varias columnatas y un balcón de muy posterior fecha. Penetramos. La hostelera, al echar la mirada al artefacto fotográfico, pónese fosca y de gesto agrio.
-Quisiéramos ver el interior.
-No puede ser. Lo he vendido. Y lo vendí, ¿saben ustedes?, porque era mío.
Nadie le preguntaba tanto. A propósito de aquesa respuesta, no perdida, vibra en nosotros lo acontecido en Ugena. Al enfrontarnos con el palacio señorial de Ugena, a golpe de pico echado abajo, de igual forma nos retaron. Suspicaces y recelosos, esta gente labriega, que enajena honradamente lo que es suyo, y que además pertenece al acervo común, por encontrarse en arte o la Historia de España eslabonados a su pertenencia, esgrime siempre el mismo alegato. ¡El del derecho de propiedad! ¡Un ‘’derecho’’ bastante condicionado!

Llegados a este punto, no me queda más remedio que hacer otro inciso, en el relato, pues lo de “ lo vendí por que era mío” me a llegado al alma, como se puede consentir semejante aberración en un país tan rico culturalmente como el nuestro, y tan ignorante en todas sus formas y facetas, aún hoy día hay palacios, casonas, iglesias y parajes naturales, expuestos a expolio o ventas irregulares por algo tan simple como “ lo hice por que era mío” un derecho que nos ampara para poder atropellar otros derechos como el del conocimiento, la perpetuidad de nuestra propia cultura y la sensatez con la que alguna personas vamos por la vida. Pero sigamos con esta singladura tan particular…


 Comentadas tales respuestas en la sobremesa de quien nos invitara en Carranque, un viejo hidalgo de aqueste lugar toledano nos decía:
-Siendo yo un mozo de Carranque y van transcurridos cincuenta y dos años, recuerdo otro caso de aquí.
 En Méjico, a mediados del siglo XVI, hubo un virrey de Carranque, que al regreso de aquellos países hizo un regio regalo a nuestra iglesia, consistente en un  Cristo de magnífica talla, con los clavos de plata y un grueso brillante por la cabeza en cada clavo; en una casilla riquísima, del más fino oro de las Indias, y un estandarte, primorosamente bordado, con los flecos de perlas… Siendo yo un mozalbete, como les digo, de la noche a la mañana desapareció toda aquella fortuna…
De la noche a la mañana, es decir ¡al filo de las tres de la madrugada…! cargado en una camioneta…! ¡Pieza por pieza desmontado…! como los ricos presentes que el virrey de Méjico regalara a la iglesia de Carranque, de Illescas desapareció el artesonado de la casa de Francisco I. Y aquesto, en la última decena de agosto acontecido.
-¿Quién adquirió el artesonado?-inquirimos.
-Unos ingleses.
‘’ ¡Los eternos ingleses!’’-murmuramos para nuestro capote-. A los hijote de Albión se achaca todo lo malo que, en despojo artístico, se pueda cometer por tierras de Castilla. Nuevo interrogante nuestro:
-¿En cuánto se vendió?
-Afírinase que la propietaria recibió la cantidad de 4.800 pesetas por el artesonado. ¡Más como la dueña de la casa sobre esa cantidad exigiera el arreglo interior del edificio, a tal suma, y para indemnizarla de los gastos que la obra pudiera ocasionar, agregó el comprador la de 600 pesetas más…!
Tenía mucho mérito artístico el artesonado de la casa de Francisco I. Hemos oído acerca de ello opiniones diversas. Pero, ¿y lo que representaba en nuestra Historia?
Vicente del olmo


Visto y leído me quedo sin palabras, tomo prestadas unas de mi poeta favorito;  Aunque tal vez sea demasiado tarde.


«En nombre de los poetas y de los artistas, en nombre de los que sueñan y de los que estudian, se prohíbe a la civilización que toque a uno solo de estos ladrillos con su mano demoledora y prosaica.»

Gustavo Adolfo Becquer

jueves, 3 de noviembre de 2011

Illescas más allá del Atlántico.

Hace unos cuantos años mirando cosas por la red, , acabé por casualidad en una página del foro Ciudad, donde en el pueblo de Illescas, una persona desde Uruguay solicitaba información sobre nuestro pueblo, me llamó poderosamente la atención pues la petición estaba puesta de bastantes meses  atrás y no había tenido ningún mensaje como respuesta. Como esta persona que me refiero había dejado su dirección de correo electrónico, tuve el atrevimiento de dirigirme a él, por si se acordaba de haber escrito y que era lo que buscaba alguien tan alejado de nosotros. (No olvidemos que Uruguay está en la frontera con Argentina) Con agradable sorpresa, algunos días después, tuve respuesta desde el otro lado del charco:

“Estimada Amiga: Realmente me había extrañado no recibir ni siquiera un OK de algunos de quienes habiendo nacido en Illescas (de la Madre Patria), se enteraran que aquí en Uruguay también hay un Illescas. En realidad es una alegría poder entrar en contacto gracias a tu disposición. Te cuento que nuestro pueblo es una pequeña localidad en cuya planta urbana viven apenas trescientas personas, con una zona de influencia en el ámbito rural que habitan no más de cuatrocientas personas. Tenemos mucho interés en buscar en los orígenes de nuestro nombre la vinculación con Ustedes. Estamos realizando un trabajo de antecedentes para poder enviarlo a vuestras autoridades y compartirlo, naturalmente nos gustaría mucho que vuestra Illescas tuviera una especie de padrinazgo para con la nuestra y de ese modo poder lograr vuestro apoyo para el desarrollo de nuestra comunidad.”

Cual no sería mi asombro al comprobar que efectivamente en el libro sobre la “Historia de Illescas” cuyo autor Francisco Romo de Arce y Torrejón tuvo a bien recopilar datos en su día,( para que nuestra historia no cayera en el olvido), en el citado libro , viene una pequeña referencia a el Illescas de Uruguay, oportunamente intenté ponerme en contacto con el concejal de Cultura, pero sin resultado ninguno, tampoco mejoró mi suerte cuando lo intenté en la casa de Cultura , el responsable nunca estaba disponible. Y así pasó y pasó el tiempo…no habiendo recibido llamada alguna por parte de ninguna entidad.
Con gran desconsuelo volví a escribir, al Uruguay, amablemente me respondieron con más datos sobre ese Illescas pequeñito de tan solo cuatrocientos habitantes

“En realidad hemos querido tomar contacto con el Ayuntamiento, o con alguien de allí que nos pudiera ayudar en una búsqueda de los antecedentes que nos interesan pero no hemos podido. También en su momento tomamos contacto con una asociación de profesores de Illescas que se mostraron en principio interesados en estar en comunicación, pero no recibimos más mensajes.
En realidad manejamos muy pocos antecedentes del origen de nuestra localidad. Esta asentada en un paraje que fue fraccionado en terrenos de pequeñas proporciones para viviendas, fraccionamiento que hizo el dueño de esas tierras. En ese lugar existe una estación de ferrocarril que lleva el nombre Illescas y de allí la localidad, seguramente previo el paraje se conociera por ese nombre. Por que esa denominación?, a ciencia cierta no lo conocemos y la información recopilada hoy día es muy poca, pero una línea de investigación es la siguiente:
En el Siglo XVIII y posteriormente, en la Banda Oriental del Río de la Plata (actualmente ese es el territorio de la Republica Oriental del Uruguay, si quieres ubicarte geográficamente podrás encontrar en la Enciclopedia Encarta el mapa de Illescas y progresivamente su ubicación en el País y la Región), se desarrolló la ganadería de bovinos. En realidad nuestro territorio no tuvo ni tiene riquezas minerales de las corrientes en muchos países de América como es el caso del oro, la plata, etc., el territorio fungía como frontera entre el Imperio de Portugal, luego de Brasil y el del Reino de España. Este gran territorio, con praderas naturales de ricos pastos ( que hoy alimentan a 12 millones de bovinos que producen "carne natural" sin aditivos de ningún tipo ni suplementación alimentaria riesgosa para los animales y 16 millones de ovinos), abrigos también naturales para la procreación del ganado, luego de su introducción a fines del S XVII, se convirtió en una gran hacienda, sin alambradas naturalmente, en la que las ganaderías denominadas "cimarronas" porque crecían en libertad y no eran de nadie en especial aunque sobre ellas naturalmente tenía derechos la Corona. El Reino entonces se decidió a explotar esta riqueza, aunque en aquella época solo se les extraía el cuero y la lengua, para ello se realizaban grandes rodeos de miles de ejemplares y luego se les conducía en tropas enormes a las zonas donde se  les sacrificaba.


Quienes realizaban estos encierros, estos rodeos?, personas especialmente autorizadas de origen español a quienes se les asignaba una zona y allí determinaban el lugar para hacer los encierros. En la región de Illescas la toponimia recoge apellidos y nombres de personas que tuvieron esos permisos y muy probablemente en ese preciso lugar, donde existen unas elevaciones del terreno muy pintorescas aunque no superan los 200 metros que se denominan " Cerros de Illescas" alguien de ese apellido o originario de vuestra Illescas tuvo permiso de encierro de ganaderías, lo que resultó en la denominación actual. La presunción va de la mano del origen habitual de quienes se dedicaban a esa actividad y vinieron a nuestro países en el Río de la Plata probando suerte, eran gente dura del quehacer de la campaña, y naturalmente debían lidiar con gente difícil que integraba poco menos que ejércitos privados (indígenas, desertores, gente expulsada por la ciudad, etc.) dedicados a estos duros menesteres. En general eran originarios de Castilla o Extremadura.


Creo que una muy buena contribución a nuestra humilde pretensión sería conocer si en Illescas de ustedes se puede conocer quienes salieron de allí para el Río de la Plata en el S XVII ó XVIII que pudieran haberse dedicado a estas actividades, queda hecho el desafío entonces.
Por otra parte, seguramente sería maravilloso poder trabajar para lograr una relación intensa entre nuestras localidades (teniendo en cuenta la dimensión y posibilidades que tiene la vuestra y lo diminuta y poco pretensiosa que es la nuestra), pero de todos modos sin llegar a un hermanamiento sería muy importante lograr al menos un padrinazgo de la vuestra a la nuestra para poder ayudarnos mutuamente.
En los primeros días de Marzo la escuela No. 20 (Rural) de Illescas que cuenta con veinte alumnos y una sola maestra, contará con conexión a Internet (pues en el pueblo la telefonía es inalámbrica y hasta hoy ha habido serias dificultades para logra conexión), por gestiones que hemos realizado con la compañía telefónica y será posible que los niños que lo deseen puedan tomar contacto con Ustedes, sería muy interesante.
Bueno ha sido un gusto tomar contacto nuevamente.”

 Con todos estos datos nuevos, intenté una vez más ponerme en contacto con alguien que me pudiese ayudar para investigar sobre lo que mi nuevo amigo me pedía, pero a nadie parecía interesarle.
Unos meses después, a pocos días de las las elecciones locales de 2007,  tuve la grata sorpresa de que el señor Jaime Trobo ( que así es como se llama mi contacto) visitase España, este señor que es Diputado por Uruguay, tenia que dar una charlas y asistir a una boda en Madrid, mi gran suerte es que él,  personalmente cogió el autobús y se dispuso a visitar nuestro Illescas, quedándose sorprendido de el crecimiento que tenía y el poco  patrimonio artístico que conservamos, fue una mañana agradable que terminamos con un
_ Tal vez, si el alcalde me recibe, volveré_.
 Así fue, antes de su vuelta a Montevideo el señor Jaime Trobo volvió, previa cita desde la embajada, y tuvo una entrevista con el señor Tofiño, (anterior alcalde de Illescas) el cual quedó muy  sorprendido por mi presencia, y más tratándose de un personaje como el señor Trobo, que se codea con presidentes y expresidentes de gobierno entre otras personalidades, aunque es una persona campechana y franca y que he tenido el gusto de conocer. No se de que se habló en dicha entrevista, pero fue corta aunque cordial, al señor Tofiño todo aquello le debió sonar a Chino y con su amabilidad de bambalinas, le prometió al señor Trobo, hacer todo lo posible para hacer viable su petición.
Aún estamos esperando…


Algún tiempo después, en una entrevista  para la revista “ecos” el señor Tofiño tuvo la desfachatez de hablar de aquel encuentro como de alguien aprovechado, al que solo le interesaba el dinero que el ayuntamiento pudiese darles, supongo que por la condición de que el partido del señor Trobo, viene a ser como la derecha en España y es amigo personal del Señor Aznar.
Con todo esto, al final, los Illescanos de uno y otro lado del charco, no han tenido oportunidad alguna de ponerse en contacto, ni tener ningún tipo de relación cultural que de eso se trata todo este asunto, aunque lamentablemente los políticos, siempre “meten la pata” en temas que no entienden.
Tiempo después, al solicitar información al respecto, a mi contacto con Uruguay, esto es lo que me respondieron.

“Lamentablemente no hemos tenido novedades del alcalde de Illescas a quien oportunamente le hicimos llegar una solicitud de apoyo para nuestra comunidad de Illescas en Uruguay. En las próximas horas te enviare copia de la carta que le enviamos, por cierto que nos gustaría mucho saber que ha pasado porque la gente de aquí había quedado muy esperanzada con la posibilidad de recibir alguna ayuda. Yo he intentado hablar telefónicamente con Tofiño y no he podido. Intentaré nuevamente en las próximas horas para tenerles informados para ver si es posible mover la cooperación que solicitamos.”
observase  la excelente calefacción central que tienen estos niños.
 Frente a este estado de cosas, solo me queda que pensar, que los alcaldes, siempre pasan de aquellos temas que no les  son indispensables, para su supervivencia en el cargo, que en algunas ocasiones el pueblo que gobiernan no les importa lo más mínimo, como pretender entonces que les importe, lo que le pase a unos centenares de habitantes, allá al otro lado del mundo.
Como alguien que nació y creció en Illescas, mi orgullo por mis raices es grande, quisiera conocer quienes fueron aquellos antepasados que cruzaron el gran charco y se asentaron en aquellas tierras formando una comunidad, que aún en la actualidad lleva el nombre que les vio nacer. Pretender que los políticos, sean del color que sean se impliquen en algo, que no les aporte beneficios, es una ardua tarea, pero desde aquí quiero decir a mis amigos y conocidos, de este y del otro lado que no cejaré en mi empeño, de que los dos pueblos, se conozcan y que algún día establezcan esas relaciones que nunca debieron de perder.
Espero que coincidan conmigo en que es una gran oportunidad para conocer parte de nuestra propia historia.
Las fotos que se muestran, son de la pequeña escuela, el día del libro, como se puede apreciar Comparadas con cualquier colegio de nuestra región o nación, (a pesar de los recortes en educación) no tienen nada que ver, pero la sonrisa de los niños es igual en todas partes.

domingo, 9 de octubre de 2011

Fray Gonzalo de Illescas.


A estas alturas, no existe la menor duda, de que Illescas fue muy importante para la historia de España y para la suya propia, aunque y perdonar mi insistencia, la desidia y la ignorancia, hayan echo tanta mella, que muchos datos además de ignorados, son desconocidos.

Hoy voy a hablar de un personaje, que nació en nuestro pueblo y que tuvo gran relevancia en su época, tanto que el mismísimo Zurbarán le hizo un retrato. Pero comencemos por el principio…

Como casi todo el mundo sabe, el Monasterio de Guadalupe, esta situado en la provincia de Cáceres, siendo uno de los más importantes de España y constituyendo un referente para el mundo de las artes y de la cristiandad. Desde 1993 es Patrimonio de la Humanidad.
Fue construido en 1340 por el rey Alfonso XI tras vencer a los árabes en la Batalla del Salado. Lo cedió a la Orden de Jerónimos y comenzaron las peregrinaciones. ( Otras fuentes sitúan su construcción en 1389 por el Rey Juan I) desde 1908 la Orden de San Francisco se encarga de su conservación.
Os preguntareis que tiene que ver el monasterio con Illescas, pero pronto sabréis por qué…
Su arquitectura predomina el estilo mudéjar con elementos góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos. Es una mezcla de templo, alcázar y fortaleza de los siglos XIII y XVIII.
Destacan su Claustro Mudéjar o de los Milagros, en el centro del patio se encuentra un templete mudéjar y en sus paredes se expone una colección de lienzos relacionados con los milagros de la Virgen. Tambien destacan el sepulcro de Fray Gonzalo de Illescas… y aquí me paro.
El Hermoso Patio con el Templete Central .
Fray Gonzalo de Illescas que está enterrado en el monasterio de Guadalupe, quién fue y que relevancia tuvo en nuestra historia para tener tal honor???.
Este personaje fue un fraile jerónimo, prior del propio monasterio, y obispo de Córdoba, así mismo también fue capellán de Juan II de Castilla.
Tal singular personaje nació en nuestro pueblo, Illescas, no se sabe exactamente el año, y murió en 1464 en Hornachuelos ( Córdoba).
Como prior del Monasterio de Guadalupe, mandó construir la librería y el órgano grande del coro de la iglesia monacal. Durante su episcopado en Córdoba, se fundaron los conventos de Santa Cruz y Santa Inés. Al morir, legó su magnifica Biblioteca al Monasterio de San Jerónimo del Valparaíso (Córdoba, enfrente la impresionante ciudad de Medina Zahara.)
Monasterio de S. Jerónimo Valparaíso.
Reposa como he dicho antes, en Guadalupe, en un magnífico sepulcro esculpido por Egas Cueman,  (estatua yacente en mármol blanco).
Aunque se le conoce más por un retrato, muy posterior, que se conserva en el muro izquierdo de la sacristía del mismo Monasterio, obra de Francisco de Zurbarán.
 El pintor, que una vez más se entrega a los grandes encargos monásticos, esta vez con una serie de la Orden jerónima, para el monasterio extremeño. 
Nos muestra a Fray Gonzalo de Illescas, sentado en su despacho en actitud de escribir. Tras él, una ventana abierta nos hace apreciar  una escena secundaria, aludiendo a las virtudes de su Orden y a las del propio fraile; se trata de unos pobres recibiendo limosna de manos de un monje jerónimo, lo cual nos indica que la escena es una alegoría de la caridad. 



Fray Gonzalo se encuentra en un interior, prodigiosamente reflejado. El cortinaje rojo, de abundantes y gruesos plegados, nada tiene que envidiar al colorido veneciano que periódicamente estuvo de moda en Sevilla. La mesa sobre la que el padre escribe muestra una naturaleza muerta al más puro estilo de la vanitas; la calavera que recuerda la mortalidad del ser humano, el reloj de arena aludiendo al paso del tiempo, y los libros que nos hablan de lo efímero del conocimiento.





Zurbarán se muestra como un genio único en la plamación minuciosa de estos 

trocitos de realidad a los que dota de tal relevancia que su significado nos lleva a otra realidad distinta.

El fraile mira de frente al espectador, con un gesto severo e inquisitivo, Su rostro es tan verista como el retrato más fiel, aunque Zurbarán no solía retratar a los monjes objetos de la serie. Su gesto solemne y autoritario se explica por una vida llena de honores;
Los ojos parece que te siguen allá donde mires, por eso le llaman coloquialmente “ el guardián de la sacristía”


A menudo se le confunde con Gonzalo de Illescas ( 1518-1583) que nació y murió en Dueñas ( Palencia) y fue historiador y abad de San Frontes, pero no existió relación alguna entre ellos, lo que para uno fue un apellido para el otro , fue su sitio de origen.
Esto nos demuestra que muchos de los hijos e hijas de nuestra querida localidad, fueron a lo largo de la historia personajes de una gran relevancia, tal es el caso que nos ocupa, otros lamentablemente, pasaron sin pena ni gloria pero no por eso serían menos dignos de grandes retratos y fastuosos sepulcros.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Infanzones de Illescas.

Si hay algo que caracteriza a la villa de Illescas, respecto de otras villas o pueblos, son sus Infanzones.

La Real Hermandad de los Infanzones de Illescas mantiene una tradición de muchos siglos, pues ya en la Edad Media se hablaba de estos caballeros de Illescas.
Caballeros Castellanos
Por un privilegio expedido por el rey Sancho IV “el bravo”  existían en el Edad Media en esta villa los “caballeros aguisados” ; esto es, dispuestos a servir al rey con armas y caballos. En el Archivo Histórico Nacional se conservan dos cartas dirigidas por Sancho IV a los caballeros de Illescas.
Sancho IV.

 En el siglo de Oro encontramos dos obras literarias que nos hablan de la fama de estos caballeros: “El infanzón de Illescas” atribuida a Tirso de Molina y “El caballero de Illescas” de Lope de Vega; este aspira en virtud de sus hazañas ingresar en el gremio de caballeros:

“A Italia voy, que de villano espero volver a ser de Illescas Caballero”.

Los Infanzones de Illescas como los de otras tantas ciudades, y villas de abolengo, decidieron reunirse en una cofradía o hermandad. La Virgen de la Caridad presidió desde entonces sus nobles afanes. Primero, desde su pequeña ermita, que estaba situada a escasa distancia del templo actual, después en la iglesia de santa María, joya del arte mudéjar. La imagen de la Virgen de la caridad fue una de las devociones favoritas de la Corte en los siglos XVI y XVII.

Al pasar de los años, la tradición de los caballeros se perdió un poco en la nebulosa de los tiempos. Fue don Jerónimo López de Ayala y Álvarez de Toledo quién restauró en 1925 la Real Hermandad. Durante la guerra civil, el santuario sufrió numerosos daños, ardieron en hogueras las maravillosas esculturas del Greco (es que me pongo mala solo de pensar en semejante cafrería, ningún ideal sirve de escusa para semejante barbarie). Estas esculturas, flanqueaban el altar mayor. Con la PAZ; La Real Hermandad de Infanzones de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas siguió cumpliendo sus fines.

1925- autor desconcido.
Aunque en la actualidad lo de servir al rey con armas y caballos esté un poco en desuso.
Cuando reciben el hábito en el Santuario, en la investidura, los nuevos infanzones, que tienen que tener un padrino o madrina en el caso de las mujeres, pues también existe un Brazo de Damas, prestan juramento con estas palabras;

Juro por mi honor y sobre los Santos Evangelios ser católico, apostólico romano, en cuya religión espero vivir y morir. Juro cumplir todo cuanto nuestros establecimientos mandan y cuantas disposiciones sean dictadas por las dignidades de esta Real Hermandad y su consejo de gobernadores y espero, con la ayuda de Dios, vivir en la defensa de mi Religión, de mi Patria y de mi Rey, contribuyendo, en la medida de mis fuerzas, a su mayor gloria y a la realización de los fines de esta Real Hermandad de Infanzones en cuyo Cabildo tengo el honor de ingresar.”
Las Damas llevan este lazo con la cruz

Y tras estas palabras, la solemne respuesta;

“Si lo haces y cumples cual juras y prometes, que Dios Nuestro Señor te lo premie, y si no, que te lo demande.”










Fuente; Diccionario Enciclopédico de Toledo y su Provincia de Luis Moreno Nieto.

viernes, 12 de agosto de 2011

El canon del Alarife de Illescas.

Hace ya casi un año, que emprendí la aventura de hablar de la pasada historia de mi pueblo. Desde el principio y siguiendo mis primeros pasos he tenido un seguidor asiduo, que el pasado mes de enero, dio a la luz un maravilloso libro titulado “El  Canon del Alarife de Illescas”.


 Hablo de Wilfredo Mariñas Guerrero, hijo adoptivo y vecino de esta villa, enamorado de ella como pocos, a buscado entre los entresijos de nuestra olvidada historia, para ofrecernos  una visión particular sobre el Alarife ( maestro de obras, arquitecto) y su Canon ( modelo). Al acometer la tarea, que quedaría plasmada por los siglos,  por su fuerza, seguridad y belleza. Que no es otra que la torre mudéjar de la iglesia de Sta. María.

Atrás quedó el nombre de dicho personaje, quién fue, o como vivió son unas incógnitas que seguramente quedaron enterradas para siempre, por la desidia de la que hablo continuamente de los gobernantes que nos tocaron en suerte.
Pero Wilfredo, nos abre una posibilidad maravillosa de conocerlo, aún sin saber casi nada de el, simplemente por el legado que nos dejó, y que como el mismo Mariñas, escribe en su libro “Tocar sus ladrillos también es sentir el éxito de su diseño; todo en torno a ella ha cambiado una y otra vez, salvo ella, que continúa elegante y esbelta. Se sabe la más bella de entre su género. Orgullosa desafía el olvido. Paciente soporta el descuido de aquellos a quienes protege.”

Todos los illescanos sabemos que nuestra “Torre” es de estilo mudéjar, algunos (pocos, lamentablemente) saben que este estilo artístico se desarrolló en los reinos cristianos de la península ibérica, pero incorporando influencias, elementos y materiales de estilo hispano-musulmán.

Estas maravillas arquitectónicas son la consecuencia de las condiciones de convivencia existente en la España Medieval y se trata de un fenómeno exclusivamente hispánico, que tuvo lugar entre lo siglos XII y XVI, como mezcla de corrientes artísticas cristianas, (románicas, góticas y renacentistas) y musulmanas de la época y que sirve de eslabón entre las dos culturas.


Pero volvamos a nuestro amigo el Alarife y su Canon, seguramente fue una mente cultivada  en  geometría . El autor nos lo presenta, iluminado por una tenue luz, trabajando febrilmente en su obra, sobre su mesa, los instrumentos rudimentarios que ayudaban en su trabajo, un compás, y una regla, en un rincón apilados manuscritos de Sagradas Escrituras ( la Biblia y el Corán conjuntamente quiero pensar) tratados de matemáticas, pergaminos de otras ciencias. El alarife soñador crea su obra, y nos deja plasmado el número dorado.


Probablemente adivinará, que todo será mutado una y otra vez,  por años, modas y siglos, pero que su obra al fin y al cabo se mostrará inalterable, esbelta como ninguna en la villa, retará al tiempo y a los elementos, mostrándonos un hermoso e inmortal mensaje.
Así de majestuosa y grandiosa nos la muestra Paula  Ayguadé, grandisima fotografa que acabo de descubrir.

Wilfredo nos ofrece esta obra, para todos los amantes de las tradiciones, los símbolos, el arte, y la ciencia. Sirva este pequeño homenaje a tan gran documento.













jueves, 4 de agosto de 2011

Illescas Su descripción en el siglo XVIII (segunda parte) por Fernando Jiménez de Gregorio

En la entrada anterior, nos quedábamos con lo que producían la tierra y los cultivos en nuestro pueblo, cabe decir, que preguntando a mi padre si se acordaba de que hubiese cultivos de cirolar en el pueblo cuando era pequeño, me dice que quedaban muy pocos y actualmente cree que ninguno, de los de antaño se entiende.
Pasamos a descubrir más sobre la riqueza económica de nuestro pueblo (en el siglo XVII).

Ganadería; Es un país agrícola, teniendo importancia solamente el ganado de labor, con treinta bueyes, doscientas mulas, cincuenta cabezas de caballar, trescientas de asnal, también aprovechando para la arriería; doscientos cerdos, carece de lanar; sólo el convento de religiosas mantienen algunos carneros para su consumo. Un palomar extramuros que de un beneficio de 600rls.
 Gran compañero y amigo de muchos
Industria; Cuatro molinos aceiteros, con un rendimiento, tres de ellos por unidad de 200 rls. No funciona uno por escasez de aceituna. Una tenería para fabricar suela y cordobán, situada a extramuros; produce 3000 rls. Hay muchas mujeres y jóvenes ociosas que podrían ocuparse en alguna fábrica, si la hubiera. (Mismamente como ahora, ya se notaba el paro por aquel entonces).
 Se explota un yacimiento de yeso.
Grabado del interior de un molino de aceite siglo XVIII
Comercio; Hay una feria que tiene lugar en último día de agosto, de septiembre según otro informante; (la feria de Illescas es el 31 de agosto y el 1 de septiembre, se ve que no se pusieron nunca de acuerdo en este tema, pues son varias fuentes las que concuerdan en las dos fechas).
Se venden muletas para la labor, coches que valen de 70 a 80 doblones. (Cuenta mi padre que cuando era pequeño, había una feria grande de ganado y agrícola, el y otros niños, vendían agua en un botijo a las gentes que andaban por la feria)
Grabado de una feria del siglo XVIII
Hay dos lonjas o almacenes, uno de la compañía de Caracas. (La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas fue constituida el 25 de septiembre de 1728 en virtud de una Real cédula expedida por el rey Felipe V, para establecer un esquema de intercambio comercial recíproco y exclusivo entre Madrid y la provincia de Venezuela), en los que se vende cacao, azúcar, canela, aceite, pescado, hierro, ropas de seda, lana, lienzos al por mayor, a mercaderes de Toledo y de otros lugares de la comarca. Se vende también al por mayor tocino. Ambas lonjas tienen un beneficio de 6.600 y de 4.400 rls.
Compañía Guipuzcoana de Caracas .
Tributos; Satisface por el servicio ordinario y extraordinario 2200rls. Estiman los vecinos que están muy cargados en estos años de mediados del siglo XVIII, porque se habían enajenado muchas haciendas, pasando de manos civiles al estado eclesiástico; como es sabido en ese tiempo no tributan; disminuyendo por tanto el número de contribuyentes sin modificarse la cantidad tributada. (Al parecer lo de “hacienda somos todos” para la iglesia no contaba).

Bienes de propios; Casas capitulares, cárcel pública, carnicería, tienda-abacería, siete parcelas de tierra de sembradura, suman cincuenta fas. Un prado para el ganado de labor de ciento cincuenta fas, llamado “La Serna”, (ahora es “el praó”).
Tres eras de emparvar con tres fas. Los derechos de medidor de vinos, del fiel de la romana, medida de pan y derecho del amotácen de pesos y medidas, valen 1800rls. Estos derechos fueron cedidos por Felipe III, a cambio de un servicio pecuniario prestado por los vecinos.

Romanas de la villa.
(Quizás de todos estos "ramos" es el del Fiel Medidor o Pesas y Medidas el más significativo, todos los vecinos tenían que recurrir alguna vez al Fiel Medidor para que interviniese en las transacciones económicas de venta de trigo y otros productos; o tuvo que hacer uso de la "Romana de la Villa" o de la "medida de caber seis celemines". Se pagaba al arrendatario de Pesas y Medidas "por el uso de las medidas de la villa, que era voluntario, Por cada fanega de trigo, centeno, cebada, escaña y avena. Por cada arroba de aceite, arroz, garbanzos y habichuelas. Por las verduras y legumbres puestas en la Plaza. Las "Pesas y Medidas de la Villa" eran "confrontadas" anualmente con objeto de que sus pesos fuesen exactos y no hubiese posibilidad de fraude; incluso se obliga a los industriales, vendedores de comestibles y vino, a "confrontar sus pesos y medidas con los de la Villa" a fin de que "den justos los pesos de los géneros que despachan para que los compradores sepan que se les pesa o mide con los pesos y medidas confrontadas...”)
Gastos Concejiles; entre otros el salario del maestro de primeras letras, del corregidor, del relojero público y de las funciones parroquiales.

Servicios; siendo una villa de mucho tránsito en la mitad del camino de Madrid a Toledo, se mantienen bien sus tres mesones con 1500. 2.200 y 900 rls, de renta (y eso que aún no estaba el Bohío con su estrella michelín). Abundan pequeñas tiendas de mercería en total cinco, es donde se venden paño, bayetas, jerguillas, lienzos, hilos, chocolate, azúcar, especería, garbanzos, listonería, fruta verde y seca (por verde se entiende madura) suponiendo un beneficio de 4.300 rls. Dos tiendas de abacería en donde se venden, al por menor, tocino, pescado, aceite y jabón. Con 1900rls de beneficio. Tres panaderías con 4.750rls. Una carnicería cargada con 4 mrs. Por libra de carne vendida, a favor del concejo; su venta es de 1.100 rls. LA aguardentería también con 1.100 rls de beneficio.
Esta imagen del Colmado de puente viejo ( serie antena tres) nos da una idea de como serían las tiendas de nuestro pueblo.
Enseñanza; Un maestro de niños, al que se le supone un beneficio de 1.100 rls. Una escuela de gramática. Algunos jóvenes asisten a las clases de Filosofía del Convento de los Padres Franciscanos.

Cartilla o Silabario usado en aquella época en las escuelas.

Beneficencia; Hay dos hospitales; uno el de la Santa Casa de Nuestra Señora de la Caridad y otro, para pobres, agregado a él, en una administración común,
Santuario de nuestra Señora de la Caridad.
Bien, llegados a este punto, nos damos cuenta de que Illescas y su riqueza económica, social  y cultural ,nada tienen que ver con lo que nos viene acaeciendo los últimos años, pues desde mucho antes, a sido un pueblo próspero y trabajador, aunque no pueda evitar ser administrado por advenedizos venidos a más, mercachifles y otras especies, que se aprovecharon y aprovechan de todo el esfuerzo y sudor, de nuestros antepasados y de los actuales. Pero Illescas siempre se levantará y tendrá un lugar en la Historia mal que le pese a unos cuantos.

Gracias por ser parte de este humilde tributo a nuestra querida tierra.

sábado, 16 de julio de 2011

Descripción de Illescas en el siglo XVIII

Durante siglos han sido muchas las personas que pasando por nuestro pueblo, dejando huella de su paso en forma de escritos, pinturas, halagos y cantares, lamentablemente muchos de ellos, se han perdido durante conflictos, desidias y limpiezas varias al pasar los poderes de unos bandos a otros, cosa que se sigue haciendo en la actualidad a pesar de los ordenadores y de lo “demócratas que nos creemos” pero este sería otro tema.

Uno de esos “viajeros”, fue el historiador Fernando Jiménez  de Gregorio, que en su libro “Los pueblos de Toledo” nos muestra como era el nuestro en el  siglo XVIII, el número de habitantes, las casas, los cultivos, los artesanos etc.…



En homenaje a su centenario (nació el 31 de mayo de 1911 en Belvis de la Jara) y como tributo a todos los que se pasean por este humilde espacio, paso a relatar esta descripción, que nos hará recordar un poco más de nuestra olvidada historia.

Illescas
Villa realenga, cabeza de partido de su nombre.
Extensión y límites: De E a O. tres cuartos de leg., media de N.a S. y dos de circunferencia. (Recordemos que la legua castellana se fijó en 5000 varas castellanas es decir en 4. 19 Km.) Limita entre otros, al N. Con el despoblado de Boadilla o Bobadilla y al O. Con el de Balaguera.
Arroyos: El de Viñuela y el de Bobadilla, se secan en verano; el primero se origina en unas fuentes muy buenas inmediatas al caserío. Cuando llueve mucho es peligroso pasar el arroyo Andeguela, por carecer de puente. El de Bobadilla, llamado también por los informantes Guadilla, es igualmente difícil en época de lluvias, para los coches y calesas puesto que cruza el camino real.
Población, dinámica, salubridad y viviendas; son numerosas las cifras de población, en la centuria que venimos considerando; 1.504 habitantes (quién lo diría, ahora esa cantidad de personas viven en un par de calles más o menos). Mueren al año más de 30 personas. Se considera la villa y su territorio como lugar sano y de ameno temple”. El caserío se compone de doscientas sesenta viviendas, de ellas treinta inhabitables y cinco arruinadas. Las calles son anchas, con dos fuentes y un arrabal. Aunque pequeña, aparece cercada una de sus puertas; subsisten las de Madrid, y Ugena, quedando vestigios de la de Talavera, Toledo-Queda un castillo que servía de palacio a los reyes, en sus estancias en este pueblo.

Reunión de mendigos Francesco Sasso Siglo XVIII- Museo del Prado.
Sociedad. Es una comunidad labriega y de comerciantes, contándose entre estos numerosos arrieros, que transportan las más varias mercancías sobre todo a Madrid; entre ellas grano, paja y yeso.
 Estado eclesiástico: Se compone de once sacerdotes (en este dato tengo que decir “DIOS”) y cinco ordenados menores. En la villa un convento de religiosas franciscanas de la Purísima Concepción, con veinte monjas en el 1752 (alguna creo que vive todavía) y con veinticuatro en 1768.
Extramuros, un convento de franciscanos descalzos con treinta religiosos en el primero de los años citados y veintisiete en el segundo. Un hospital con Santuario._

Profesiones liberales y burocráticas; Médico con 7.000 reales de beneficio, cinco cirujanos, dos boticarios, maestro de primeras letras, cuatro escribanos, contador, cuatro notarios, administrador del estanco del tabaco y cinco sacristanes.

Artesanos comerciantes y similares: Tres albéitares.(Veterinarios) Cuatro carpinteros, tres carreteros, cinco albañiles, tres herreros, nueve sastres ( normal para tanta sotana ) nueve zapateros ( para lo mismo) dos peinadores de lana, seis molineros de chocolate ( ¿????????) cinco esquiladores, tripero, cortador, pastelero, gaitero, cazador y  sesenta y cuatro arrieros.
Labriegos: Un centenar de jornaleros, incluidos los criados y sirvientes de los labradores, con 3 rls., de soldada., cuatro pobres de solemnidad. ( que conteo tan profundo)

La Tierra y los Cultivos; Es tierra gredosa, melosa, muy productora de trigo y cebada. Cuando era visitada por las personas reales, los contornos de la villa mantenían hermosas arboledas que se abandonaron después (ni que me lo juren), preocupados los vecinos solamente en obtener buenas cosechas de cereales, que son los que los mantienen. Hay regadíos para hortalizas con aguas de pie y noria, secano para cereales, plantíos de viñedo y olivar,  cirolares ( ciruelo Prunus domestica es una especie botánica perteneciente a la familia de las rosáceas..) y pastizal. Los cultivos de cereal se siembran cada año y vez. Los plantíos están en unos en hilera y otros sin orden alguno. Miden con Fas de cuatrocientos estadales, sembrando en cada una de buena calidad una y cuartilla de trigo. El término se reparte en 6.500 fas., de ellas siete de regadío ,cuatro mil setecientas de secano, con ochocientas de buena calidad., al viñedo dedica quinientas ochenta fas., al olivar doscientas treinta, al cirolar treinta y tres y al prado ciento cincuenta.

Llegados a este punto, hacemos un receso, para otra entrada, en la que seguiremos conociendo un poco más de este pueblo nuestro, que visto las descripciones de tantas y tantas cosas, da la sensación de que pertenecen a otra población.

martes, 21 de junio de 2011

Crónicas de nuestro pueblo.

A la mayoría de los lectores, si les pongo que el señor José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, en 1957, escribió un artículo sobre Illescas en el periódico ilustrado ABC, a lo más que se puede pensar es cuanto menos original,  pero sabiendo que tras este nombre, se esconde un seudónimo, conocido como novelista, ensayista y crítico literario, la cosa puede llegar a ser “extraordinaria”.


Efectivamente para los que ya sepan de quién se trata, del mismísimo Azorín, que con sus magnificas palabras y énfasis, ofreció a los lectores de toda España una visión de nuestro querido pueblo, para disfrute de todos los que tuvieron la dicha de leerlo, el cual, lógicamente para todos aquellos que lo ignoran (que son muchos aunque se crean ellos mismos los contrario) paso a transcribir.

 Con el sencillo título de” Illescas Toledo”, comienza tan magnifico artículo desarrollado lógicamente tras previo paseo por nuestra villa, lo que significa, que Illescas siempre a tenido en sus calles admiradores de la categoría de Azorín entre otros muchos escritores, pintores, articulistas y artistas de la cultura en general.

ILLESCAS TOLEDO

Vamos a Illescas a treinta y cinco kilómetros de Madrid; queremos ir a Illescas antes de la segura invasión de los turistas, todavía no advertidos; antes de que lleguen los cineastas con sus cámaras; antes de que sea instalado el necesario parador confortable.  (Se podría añadir, antes de que los gobiernos corruptos, lo deshicieran, enterraran y olvidaran todo el patrimonio, pero eso solo es mi pensamiento).
No nos han preparado a la visita ni Baedeker, (Familia de libreros alemanes. Fueron editores de las guías turísticas homónimas.) Ni Hachette, (lo mismo pero en Francia) Ni el uno con el rojo de sus tapas, ni el otro con el azul de su encuadernación nos han incitado a la fruición del color en el camino, en el cielo y en el arte de una iglesia y de un pintor.

 La iglesia de Illescas nos atrae; ninguna guía moderna la comenta por extenso; sólo allá en 1852 la de Mellado estampa a propósito de las iglesia el nombre del Greco, y nos lo da estropeado. El camino es liso, cómodo; a trechos, a un lado y a otro, filas de árboles con la blanca faja que tranquilice a los automovilistas. A fines de junio, anchurosos planos amarillos de los trigales recién segados, planos verdes de frescas plantaciones, el ejercito simétrico, severo de los olivos cenicientos. Y en lo alto, el añil intenso, resplandeciente, del cielo en la altiplanicie castellana. No encontraremos en Illescas a Francisco I de Francia, que aquí vivió después de su cautiverio en Madrid; pero si lo rememoraremos. No sabemos con fijeza lo que vamos a encontrar; llevamos entrañablemente un presentimiento que deseamos ver cumplido. Ya en las calles del pueblo nos detenemos ante la iglesia; está cerrada. Al lado vemos una puerta abierta y en el lienzo de un muro unas rejas, tras las cuales percibimos celosías espesas de listones de madera. En el patio en que estamos _ patio con las frondas verdes de unos árboles sobre la blancura de las paredes_ calla de pronto una treintena de niñas vestidas de negro, blancos, los puños y el cuello.

En aquella época todas las niñas en colegios de monjas vestían igual, estas niñas son de Baños de la encina Tenerife, http://diegomunozcobo.blogspot.com/2011/05/grupos-de-personas-de-banos-me-ha.html , lamentablemente, hay muy pocas fotografías de nuestro propio pueblo.

Nos hace cruzar una religiosa un breve atrio y ya hemos cumplido nuestro deseo: la iglesia es blanca; nos embargan en la blancura el silencio y la luz suave. Resaltan en lo blanco los ramos desvaídos, gratamente desvaídos de una antigua alfombra; ante el altar mayor. Y las manchas violentas de rojo en los cuadros iluminados por reflectores encendidos súbitamente, pegados al marco. Asoman, como su hubieran hecho un esfuerzo por asomar_ para vernos y para que los veamos_; dos caballeros, los rostros de dos caballeros se destaca_ y nos da la sensación definitiva, la que conservaremos_ el cuello blanco, escarolado, de uno de esos personajes. Todavía el anhelo del visitante se ha de completar; unos pasos tácitos han de llevarle a una apartada capilla. Estamos en suave penumbra; luz solar, luz de alta ventana, cae en el ámbito, otra vez  luz repentina de reflectores ilumina otros rojos acentuados. En anchas vitrinas, colocados ordenadamente hay unos pequeños soportes con sus cartelas. Una voz susurra: “Reliquias” El fervor que transpira esa legión de santos, de mártires, confluye con el fervor que emana del arte de un artista ansioso del más allá eternal. Todo calla ahora y la tarde declina; todo va a estar dentro de unos momentos sumido en la sombra, en la negrura de la noche. Tenemos un pesar al despedirnos de la iglesia- con sus Grecos_ y de Illescas con sus recuerdos. Querríamos haber visto Illescas en la alta noche, bajo el parpadeo de las estrellas, en la inmensidad del silencio en el campo. De seguro que en al iglesia habrá una lucecita perenne; “Lux Perpetua”.

Nos separan unos kilómetros de Toledo en la misma vía de la misma provincia…

La crónica  sigue contando excelencias sobre la capital de la provincia pero eso lo dejo para mejor ocasión donde hablaremos de nuestro querido Toledo. Espero que la lectura haya tenido el interés que se merece, y desde aquí doy las gracias a Wilfredo Mariñas y a la Tertulia por tener en tan alta estima mi pequeño homenaje a mí querido pueblo.

miércoles, 1 de junio de 2011

La Prócer Villa de Illescas, a mitad de camino entre Toledo y Madrid.

Algunas de las personas que me conocen dicen que soy un “ratón” de biblioteca, pero en realidad me he subido al carro de las nuevas tecnologías y debo ser una “rata” de Internet, pues gracias a este invento, me puedo comunicar con medio mundo, escribir del otro medio y buscar en rincones que de otra forma, no habría podido llegar.

Es el caso que ocupa el artículo que ofrezco hoy, el título lo dice todo, es un párrafo encontrado en la hemeroteca del periódico ABC, con Fecha del 13 de enero de 1929, y firmado por Augusto Martínez Olmedilla con fotografías de López Beaubé.

En el , redescubrimos uno de los postres que antaño eran típicos en nuestro pueblo y que hoy lamentablemente ha pasado al olvido como tantas cosas, a la vez que nos podemos recrear en un bonito paseo por el pueblo, tal y como lo debió de dar el autor hace la friolera de ochenta años. Como también algún chascarrillo y “perogrullada” que era típica de la época.

El apartado comienza con la afición del autor a los dulces y sus consecuencias en la literatura y así nos lleva de la mano, por el pueblo de Illescas, sus Yemas de azúcar, el arco de Ugena, la Plaza de las Cadenas, los Grecos y demás maravillas de nuestro gran pueblo.


“Confieso_ (dice el autor) por si es pecado, que soy más goloso que un ratón. Ya comprendo que este dato carece de importancia actual, pero es posible que, andando los siglos, algún erudito del año 3000 lo esgrima como argumento para demostrar la repercusión del azúcar en el desarrollo del virus literario.
De menos nos hizo Dios. Ello es que me gustan los dulces y no bien me hablan de alguno que desconozco vuelo a saborearlo en el lugar de origen, porque las confituras, como los eucaliptos desmerecen con el transplante. De este modo fui a Sevilla para saborear las yemas de S. Leandro, a Granada, para hartarme de frutas escarchadas, obra cumbre de las Comendadoras Santiaguesas, y, en diversas excursiones, comí los roscos de Loja, los melindres de Yepes, los rellenos de Vergara, los fenomenales bizcochos de Calatayud, las yemas de la Santa abulense y las insuperables del Azoguejo segoviano sin olvidar, entre otras mil golosinas, no por más vulgares menos sabrosas, los turrones levantinos, el mazapán toledano, los borrachines de Guadalajara y las garrapiñadas alcalaínas. Esta afición a las “laminerias”, que dicen los maños o “lambonadas” según el giro galaico, me permitiría trazar el “mapa gulusmero de España” tan interesante por lo menos como  cualquier otro “mapa” de los que hoy se elaboran para demostrar gráficamente el progreso de la glosopeda o  la influencia de las moscas en el movimiento migratorio.
     Pues bien, un día supe que en Illescas se elaboraban ciertas Yemas de la Caridad, y en Illescas me planté dispuesto a saborearlas. Digamos en honor a la justicia, que no pueden compararse con otras de las mencionadas; pero, una vez en la toledana villa, visité cuanto hay en ella de notable que no es poco, y el viaje no resultó estéril. Véase por donde las golosinas instruyen casi tanto como la sopa de letras.
España tiene una riqueza arqueológica incalculable, desperdigada en sus ámbitos. Raro es atravesar un villorrio, por insignificante que sea, donde no haya algo digno de ser admirado: una iglesia, un palacio, una fuente, o, cuando menos una reja, un canecillo, un ajimez. ¡Y luego la fuerza evocadora de estos lugares pletóricos de recuerdos y sugerencias! Así la Prócer Villa illescana, ornato de la Sagra, a mitad de camino entre la corte y la imperial ciudad, seis leguas y media a cada urbe, si no miente la copla, digna de Pero Grullo:

Hay de Madrid a Toledo
Trece leguas ¿no es así?
Luego también habrá trece
Desde Toledo a Madrid.


   
En Illescas se da el caso peregrino de haberle puesto puertas al campo, tal el Arco de Ugena, que da acceso al poblado de manera espectacular, no exenta de grandeza. Y una vez traspuestos los umbrales; ¡qué sombras próceres salen a recibirnos ¡ Cisneros, omnipotente, dictador encogollado; Francisco I, el vencido de Pavía, El Rey Caballero, que no lo fue mucho cuando llegó el momento de llevar a la práctica la Concordia de Madrid; Carlos V, árbitro del Mundo; y en esferas distintas, Lope de Vega, Domenico Theotocópulos y el fraile mercenario que ocultaba su nombre bajo el seudónimo farandulero de Tirso de Molina.
El monumento más considerable de Illescas, es sin disputa, el hospital de la Caridad, fundado por el cardenal Cisneros en plena prepotencia, Diz que actuó en el de Alarife nada menos que el Greco, y aunque no está plenamente demostrado, tampoco es imposible que así, fuera.
 (Claramente las fechas no coinciden con esta afirmación y  hay varios casos de periodistas de la época que unen a estos dos personajes).


El edificio perfectamente conservado, tiene innegable grandeza. Subsiste, ante su fachada principal, la lonja o atrio, circundado de cadenas, pregonero de su jurisdicción privativa. La nave del templo es amplia, y en ella admirase el retablo magnifico y una espléndida verja de hierro forjado. Hay varios cuadros del gran Domenico y un gran lienzo de Alejandro Ferrant, que representa a Cisneros dirigiendo las obras de esta fundación: Lienzo de vieja factura, y, aun dentro de ella de no muy relevante mérito. En este templo reúnese todos los años el Capítulo de Infanzones de ilustre prosapia.
Una casa de la calle Mayor, próxima a la Caridad, Albergó a Francisco I, recién salido de la madrileña Torre de los Lujanes, que cobijara su cautiverio. En esta casa le visitó su rival Carlos V, y fue entrevista cordial y amistosa, a pesar de los pesares, si las crónicas no mienten.
Finalmente a la salida del pueblo consérvase el que fue llamado Parador de Tirso de Molina; porque en él deteníase a yantar el bueno de fray Gabriel Téllez, que utilizó este albergue transitorio para localizar el acto segundo de su comedia Desde Toledo a Madrid.
Con esto y visitar el convento de Terciarias y la parroquia, también por demás interesante, rezando una salve a la Virgen del Cobre, que tiene en cuba tantos adoradores como la de Guadalupe en Méjico. (El autor confunde la virgen de la Caridad, por la de la Caridad del Cobre que se halla en Cuba).
Damos por concluida la ojeada a Illescas. La estación está inmediata, el tren se aproxima… Compremos otra caja de yemas para endulzar el camino y a Madrid me vuelvo.
                                                   Augusto Martínez Olmedilla
                                                    Fotos López Baubé.
                                                   ABC-Madrid, 13/01/1929.


Para todos aquellos y aquellas que deseen degustar las sabrosas Yemas, les dejo esta receta, rescatada de, la Academia de la cocina Española. Lamentablemente ninguna pastelería actualmente en nuestro pueblo las realiza, siendo las de Santa Teresa, las de gran renombre.

Yemas de Illescas

Ingredientes para nueve personas

12 yemas de huevo
250 gramos, de azúcar
50 gramos de azúcar glasé
50 gramos de almendras molidas
Fondant para bañarlas.
 Con 250 gramos de azúcar y medio vaso de agua se prepara un almíbar a punto de hebra. Cuando esté listo, se añaden las yemas _ limpias de clara_ poco a poco y sin dejar de remover.
Aparte, se mezclan la almendra, el azúcar glasé y una cucharada de agua, hasta conseguir una pasta que se incorpora al preparado de las yemas.
Se cuece todo a fuego lento durante unos minutos, sin dejar de revolver con ayuda de una cuchara de madera, hasta unirlo. Entonces, se retira del fuego y se vierte sobre un mármol para que enfríe lo suficiente como para trabajar la masa con las manos.
Con pequeñas porciones de masa se moldean unas bolitas que, después de reposar un poco en una bandeja, se bañan con fondant y se dejan secar antes de colocarlas en las cápsulas de papel en las que se sirven.


Buen provecho y Feliz paseo.