El
Cencerro de Illescas…
Desde
que entró en nuevo equipo de gobierno en el pueblo, se ha estado especulando
sobre un paso subterráneo o un puente elevado, sobre uno de los puntos que
tiene Illescas con cruce en la Vía del Tren, en este caso, el que ocupaba antes
la antigua “Casilla de S. Pedro”, paso que se utiliza en su mayoría para unir
el pueblo de Illescas con El señorío…
Paso a nivel sin barreras, en el Camino de S. Pedro... |
Pero
el problema de los pasos a nivel o sin barreras, viene de antaño, Illescas, que
siempre se la a considerado “privilegiada” por estar tan cerca de las dos
capitales, la de la nación, Madrid, y la de la provincia, Toledo… también
siempre ha estado “atrasada” en ciertos aspectos… uno de ellos son los pasos a
nivel… en la actualidad, hay dos con barreras y otros sin barreras y sin apenas
visibilidad… además del antes mencionado de la “Casilla de S. Pedro”, existe el
de los Cerros del Prado también sin apenas visibilidad, estando este en la
actualidad, cerca de una zona de viviendas, con el consiguiente peligro que
supone especialmente para los niños…
Pero
como este blog, es para hablar de cosas de la historia que pasaron en Illescas,
hoy voy a hablar del “cencerro”…
No
se si os habréis preguntado alguna vez cuantas personas habrán perecido en los
pasos a nivel desde que las carreteras y los ferrocarriles empezaron a
entrecruzar sus redes… actualmente siguen pasando casos, de coches que se
quedan en medio de las vías o peatones que cruzan sin ningún tipo de
precaución…
Esta
historia pasó en Illescas en agosto de 1963; cuatro personas, ocupantes de un turismo,
murieron, y el guardabarrera fue encarcelado…
Elio
Moya Estévez, de treinta y dos años, guardabarrera, cometió un descuido. Parece
ser que su reloj no marchaba bien y mientras arreglaba el farol, que se le
había apagado, se presentó el automotor de Badajoz al mismo tiempo que cruzaba
la vía un Seat 600, en el que viajaban dos matrimonios.
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Aunque no son buenas fotos, se puede apreciar la barrera, que se ponía a mano, al paso de los trenes... |
Elio
Moya, siempre temía que ocurriese ese suceso u otro peor. Cuantos le conocían
tuvieron ocasión de escucharle expresar su constante zozobra e inquietud.
Conocía su responsabilidad, pues desde niño estaba familiarizado con ese
cometido, ya cuando el tenía seis años de edad, su madre empezó a prestar
servicio de guardabarreras en la carretera general de Extremadura, al otro lado
de Talavera de la Reina. Parece ser que en varias ocasiones, pidió a sus
superiores que le fuese instalado un medio de comunicación con la estación de Illescas
para obtener información puntual sobre el paso de los trenes.
Ahora
nos puede parecer surrealista, este tipo de comunicaciones, pues estamos
continuamente conectados en la red móvil, por Internet, radio etc. en 1963,
aunque la mecanización estaba en pleno “apogeo” aún en Illescas y siendo esta
carretera importante para comunicarse con la capital, el tema estaba un tanto
descuidado…
A
si que, el antes mencionado Elio Moya, como desconfiaba de si mismo, por un
retraso del reloj u otra circunstancia, y para prevenir, un posible descuido,
había instalado un rudimentario sistema de aviso; un artilugio con un rústico
cencerro movido por un alambre sujeto a otro alambre que desde la estación
accionaba el disco de llegada, y le avisaba de la proximidad de los trenes
procedentes de la capital
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Paso a nivel en la Calle Real... Antes Carretera Madrid Toledo, Km 35. |
Un
ejemplo claro de la falta de responsabilidad de la red de ferrocarriles… como
hemos dicho, Illescas que tenía este cruce situado en una de las carreteras más
concurridas entonces, por el cruzaban
diariamente cientos de vehículos hasta el Plan General de Carreteras 1984-1991; donde
gran parte del tráfico rodado, dejo de pasar por este punto…
Este
paso a nivel, a pesar de la importancia y del tráfico, estaba simplemente
vigilado por Elio Moya, y su mujer, por un sueldo miserable de 26 pesetas…
nadie, de las cabezas pensantes de RENFE pudo recapacitar en que tal vez, este
trabajador pudiese sufrir cualquier trastorno físico, un mareo, u otra
urgencia, y dejara las barreras abiertas en el momento del cruce de trenes,
aumentando así el peligro ya existente en el citado paso por la carencia, casi
absoluta, de visibilidad.
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El mismo paso en la actualidad... |
La
seguridad de los que viajaban por carretera, dependía del cuidado de personas
obligadas a vigilar el paso diario de veinte trenes con horario establecido y
otros tres o cuatro especiales, que se presentaban inesperadamente, con el
añadido del ruido intermitente del tráfico, al que se unían el de un taller
mecánico situado a la derecha de la carretera y el permanente de una fábrica de
harinas, situada a la izquierda… Elio había solicitado en varias ocasiones un
timbre para que le avisase de la llegada de los trenes.
A
sí que ocurrió lo que todos temían que pasara, por un descuido, y existiendo
solo el susodicho cencerro para dar el aviso…
A
si, pasados más de cincuenta años, seguimos con unos pasos de vía, sin barrera,
peligrosos, sin visibilidad, y aunque parezca mentira, también sin cencerro…
para escarnio de las secciones técnicas de los mas altos departamentos
ferroviarios y civiles…
Así
quedamos en la historia, con la estampa del Cencerro de Illescas, símbolo
irracional, grosero y denigrante de la tragicomedia española.
La
información está sacada de un artículo de la hemeroteca de ABC…