viernes, 18 de febrero de 2011

Comienzan las obras…

En el año 1500, el Cardenal Ximénez de Cisneros, queriendo levantar en el sito denominado “el cerrón”  un convento de religiosas franciscanas, pidió a la villa de Illescas, su permiso, que fue concedido, con la condición de que elevara otra ermita y hospital dentro de la población. El dilema que le vino entonces era el de levantar el convento en el cerrón o hacer ambos edificios dentro de la villa. Indudablemente, y como podemos apreciar todos, optó por construir dentro de la población en el sitio que ocupan en la actualidad. Si el monasterio Dubiense hubiera estado colocado donde ahora se halla el convento franciscano de Cisneros, no se comprende cómo le pusieron por condición que llevara la imagen de la Virgen de la Caridad a una ermita dentro de la población, puesto que ya estaba dentro de su radio. Es, pues, de presumir que al querer los vecinos tener a su imagen dentro de la villa, es porque antes no la tenían y, al no tenerla, alguna distancia de consideración les separaba de ella. Indudablemente, y debido a la escasez de materiales que esta región siempre a tenido, demolerían los restos del monasterio y ermita, y los aprovecharían para las nuevas obras, siendo esta, por tanto la causa de que en el “cerro de Balanzana”, solo se hayan encontrado cimientos.

     Devuelto el pueblo a la Corona Real el 6 de mayo de 1575, trataron de levantar un templo más suntuoso a la virgen de la Caridad, y llevada a efecto la idea, comenzaron las obras en 1588, para terminar el 4 de junio de 1600. En su construcción utilizaron ladrillo y piedra, y ésta la allegaron derruyendo el antiquísimo Alcázar que la villa poseía desde tiempo inmemorial, al Este de la población. Lástima grande, pues lo que los moros no ejecutaron, dando una prueba de sensatez y civilización, lo hicieron sus habitantes por ahorrarse el traslado de las canteras, no lejanas. (más o menos seguimos en las mismas, sin pizca de sensatez ni de civilización).
Pudiera ser, que el alcazar, tuviese este aspecto


En mi infancia, nos contaban que no pudiendo derruir los muros del Alcazar, y faltando el material para construirla, después de una noche de tormenta, los vecinos hallaron con gran estupor el Alcazar derruido, y las piedras colocadas, tal, como para ser llevadas a su nuevo emplazamiento. “milagro” entre otros, fruto de la imaginación de algunos, al no saber con exactitud como se hizo el derrumbe, pues El Señor Alberto Aguilar, en sus “notas histórico artísticas” escribe sobre  una Real Cédula, que se “conservaba” ( ignoro si aún se conserva), en el Archivo municipal, al referir la toma de posesión del Escribano real, menciona la ceremonia efectuada al corresponder el turno al castillo o Alcazar que la villa poseía y por ser casi el único documento antiguo que Don Alberto encontrara que hiciera mención de tal hecho, lo transcribía íntegramente, en su libro , por creerlo de alto valor y singular rareza.

El cual paso, a transcribir.

Ordenanzas de Toledo 1505, Archivo municipal de Medina del Campo. ( es que de Illescas, no encuentras gran cosa )
…”E después de lo suso dicho en la villa de Illescas el dicho día y mes y año suso dicho el dicho señor juez fue a la fortaleza de la dicha villa e que es un castillo derribado por muchas partes y mandó abrir las puertas del lo cual se hizo por mandado y entró dentro con los testigos y personas Infra escriptas y tomó la posesión necesarios tomando como tomó dicha fortaleza e castillo de su majestad y no hubo cosa alguna en él cosa alguna que poder inventariar aunque su merced fue informado que algunas municiones y armas del dicho castillo estaban en poder de cebedeo de madrid mayordomo que fue del arzobispo y para que hasta en tanto que su majestad otra cosa provea recibiendo en si nombrar alcaide y mandó  que se hiciera el inventario jurídico de las municiones y cosas pertenecientes al dicho castillo para que el alcaide que fuere nombrado no lo tenga a su cuenta e cargo e testigos que fueron presentes a lo que dicho es alvaro de castro e baptista de caceres e alonso lopez vecinos de la dicha villa que lo firmaron de sus nombres juntamente con el dicho señor juez que avsi mismo lo firmó el doctor gilberto de vedoya por testigos baptista de caceres alvaro de castro escribano alonso lopez ante mi baltasar de linares..”

El texto no tiene ni comas, ni palabras mayúsculas,  podéis haceros una idea de cómo estaba escrito el texto. Me pregunto si el trabalenguas “me han dicho, un dicho, que han dicho, que he dicho yo… comenzaría por un texto semejante.
El inventario que se hizo de lo entregado por Lope de Vaillo, alcaide del castillo, ante el apercibimiento de mis ducados de multa por haberse negado en principio para hacer la entrega, dice así:
…” Primeramente dos cadenas de la puente levadiza Iten dos tiros de hierro desecavalgados: Iten un tiro de bronce mediano encavalgado: Iten un servidor de de hierro puesto en un palo:Iten doce escopetas.Iten una garrucha de armar ballestas en un cajón.Iten nueve petos de armas viejas los siete con espaldar i los dos sin ellos:Iten dos moriones: Iten cuatro brazaletes viejos.Iten seis arrenas de ballestas viejas.Iten dos lanternas viejas.Iten un tiro de hierro desencavalgado que es medio tiro. Iten otro tiro de hierro grande encavalgado en una caja.Iten una reja de hierro encajada en madera:Iten una cruz de hierro con una veleta que estaba en uno de los cubos de la fortaleza. Todos los cuales bienes…”

En el citado archivo municipal, Don Alberto, encontró una copia del privilegio dado por Alfonso X a los vecinos de Illescas, para que no obedeciesen al arzobispo, deán, ni iglesia de Toledo y derribasen el Alcazar, que estaban reparando. Con todos estos datos , no es aventurado conjeturar, aún más firmemente, la antigüedad de tan yuguladísima fortaleza, que de existencia anterior a la dominación sarracena sería restaurada en el onceno siglo al amurallar Alfonso VI y convertida en sola estancia primitiva, en Alcazar Mudéjar, ya más en armonía con el ambiente guerrero de la época.
Calle del Coso en la Actualidad


De lo que se deduce probablemente, la leyenda popular, que nos contaban en la infancia.
Lo único que nos queda de dicha fortaleza, son las piedras, con las que se construyó el santuario hospital de nuestra señora de la Caridad. Y el nombre de la calle del Coso, que desde tiempo inmemorial, llevaba hasta el citado alcazar. De donde se deduce que este estaría situado, en el sitio que actualmente ocupa, La Unión FENOSA, el cementerio Viejo, y calles colindantes.

sábado, 5 de febrero de 2011

Hospital de Nuestra Señora de la Caridad.



Santuario de la Virgen de la Caridad, ( nevada 2010).

Los habitantes de Illescas y los de pueblos colindantes, tienen gran devoción a la Virgen de la Caridad, de hecho Illescas está plagado de “caridades” y “milagros”, lamentablemente solo de nombre, pues como bien sabemos todos, el hábito no hace al monje ni el nombre a la persona.
Pero como me voy por otros derroteros que no vienen al caso, lo que quiero decir, es que el gran afecto  que se tiene por esta imagen, es igual o mayor que la ignorancia que se asume sobre su instauración o posicionamiento en el lugar que ocupa actualmente.
Los habitantes de Illescas, definen  el Hospital, como Iglesia, Basílica, Santuario etc.… Habiendo ciertas digamos “diferencias” entre unas y otros.
Pero lo cierto es que a este “edificio” se le puede considerar de las tres formas, no obstante, yo personalmente prefiero referirme a el como santuario, por ser el templo en que se venera la imagen por la que mi pueblo siente especial apego.

 Lo que el señor Alberto de Aguilar supo de todo aquello  nos lo dejó en su libro.


Pintura de San Ildefonso, El Greco, Santuario de nuestra señora de la Caridad de Illescas.

En el año 636, San Ildefonso, Arzobispo de Toledo, (claro que en aquella época no sería santo aún), mandó construir a expensas suyas un convento de monjas y honradas dueñas de la Orden de San Benito, en el pago Dubiense de la villa de Illescas. Cuál era el sitio donde radicó este pago y su monasterio, es un asunto que sólo por conjeturas podemos averiguarlo.
     El único historiador que de esto se ha ocupado, es el Jesuita Fray Gaspar, que en su libro dedicado a la Virgen de la Caridad, cree estar colocado en el sitio llamado de la Aldehuela, por su proximidad a la villa, su dirección camino de Toledo y por su mismo nombre. Esta explicación, por demás ingenua, carece en absoluto de fundamento. Los Historiadores coinciden en que el citado pago y su monasterio estaban junto a la villa de Illescas, sin precisar distancia, y en dirección de Toledo y Talavera. Si efectivamente esta era su situación, mal podía ser la Aldehuela su sitio, pues hasta hace pocos años, este citado sitio, formaba parte del casco del mismo pueblo, por donde en tiempos de su prosperidad tuvo su principal expansión, y lo comprueban las escrituras de casas en que consta que sus puertas y balcones abrían al Arroyo de la Aldehuela. (Tal arroyo, no existe en la actualidad, aunque su cauce, ocasiona muchos trastornos a los bomberos de Illescas, por haberse edificado encima, además de edificios privados, que en su día tuvieron dificultades con la cimentación, el Centro de Especialidades, Diagnostico y tratamiento).
A más la presencia de la Parroquia románica de El Salvador, que se levantaba en la populosa Barriada, demuestra constituir un gran núcleo de población lo que son hoy campos de labrantío, (y hoy otra vez núcleo de población, es el ciclo de la vida). Luego, lógicamente, tenemos que buscarle en otro sitio de su término.


Vista de Illescas desde "el cerrón"
 

Pasando revista minuciosa a éste, nos encontramos con que al Suroeste de él, y precisamente entre los caminos de Toledo y Talavera, existe un pago llamado Balanzana que, según tradición, alojó en tiempos al poblado de su nombre y un convento. El sitio asignado a éste es el llamado actualmente “Cerrón de Balanzana”, altozano de muy buena orientación y que domina aquellos parajes.
 Que en este pago debieron de estar aldea y convento, no cabe dudarlo pues en algunas tierras se encuentran restos diversos de cerámica antigua al removerlas con los arados, y en el citado cerro se han sacado piedras de cimentación en grandes cantidades en épocas aún cercanas. (Si te paseas por el cerrón hay cantidad de restos cerámicos y piedras de cimentación esparcidas por todos lados y por las tierras colindantes)

El yacimiento de “El Cerrón” se halla ubicado a 3,5 Km al SO de la población de Illescas (Toledo), en la comarca de La Sagra, posee forma ovalada, con dos estrangulaciones en los laterales Norte y Sur y una superficie aproximada de media Ha. Presenta una rampa de acceso en Talud y una terraza defensiva de 8 m. de desnivel total en la zona más alta. Por sus proximidades discurre el arroyo de Las Dos Villas. Se han realizado tres campañas de excavación correspondientes a los años 1977, 1979 y 1980, dirigidas por Luis Balmaseda y Santiago Valiente Cuyo libro se haya en la biblioteca municipal para todo aquel que tenga interés en leerlo.

Creo  por tanto, más verosímil fuese este el sitio donde se alzó el Monasterio por su distancia a Illescas de 3.000 metros y ser su orientación la que indican los antiguos historiadores. La invasión mora, y las mil vicisitudes propias de aquellos revueltos tiempos, fueron, a no dudarlo, la causa de que aquella fundación perdiera poco a poco su carácter, y en 1163 sólo aparezca la ermita y un pequeño hospital u hospedería, y así continúa hasta el año 1500.

sábado, 29 de enero de 2011

Iglesia Parroquial de Santa María II


Parte del anterior Post sobre la Iglesia de Santa María, era una transcripción de la descripción de dicho monumento que emitieron Las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia.
Ahora paso a transcribir, lo que Don Alberto, pensaba y veía en la Iglesia y sus conclusiones.

Este edifico, antiguo entre los de su género (final del XII), sólo conserva de su primitiva hechura parte de la sacristía, la torre y uno de los tres ábsides, de su cabecera, si bien completamente transformado por haber perdido sus detalles más característicos. Reformada en los siglos XVI, XVII y XVIII, debió perder en aquellos tiempos su traza general por las muchas adiciones de capillas del peor gusto arquitectónico y al destruir su hermosísimo ábside central quedó definitivamente convertida en mediana obra gótica, lo que era magnifica románico-mudéjar.
Fotografías del libro de D. Alberto ( 1920)

(Vamos que por aquel entonces, ya se hacían chapuzas arquitectónicas).

Moderadamente, al levantar su suelo unos dos metros para evitar la humedad que tenía, quedaron las basas y parte de sus columnas enterradas, desfigurando el conjunto de sus tres naves, que al perder elevación, perdieron esbeltez y armonía. Poco o nada conservan éstas de su primitiva decoración, la cual debió de ser delicadísima a juzgar por los escasos vestigios que de ella quedan. Las fotografías del interior dan idea exacta de su arquitectura, pudiendo apreciarse sus varios arcos túmido-apuntados, bóveda de crucería, ventanillos lobulares que proporcionaban luz del exterior, sus cúpulas y nervios espinosos de refuerzo de que toda ella está dotada.
     Sus diversas capillas no merecen especial mención; todas ellas son de arquitectura vulgar y corriente, así como los retablos que a algunas de ellas adornan,

´Única imagen que queda del Salvador del Mundo.  Gracias al libro del D.Alberto ( 1920)


    Sus imágenes tampoco merecen ser descritas, a excepción de la hermosísima talla del salvador. Procedente de la Iglesia románica, ya derruida, del Arrabal, esta notabilísima escultura estuvo arrinconada en un cuarto trastero, hasta que manos piadosas, conociendo su exacto valor, la colocaron en lugar adecuado. Mide una altura de un metro. Su actitud rígida, hierática, cual corresponde a las imágenes de la décima-segunda centuria, armoniza con si inexpresivo semblante. El plegado perfecto de sus vestiduras, su casual y admirable conservación avaloran este interesantísimo monumento medioeval, feliz ejemplar de aquellos tiempos.

(Desgraciadamente, vinieron otros tiempos, tiempos de ignorancia, de crueldad y de violencia, la imagen desapareció, junto a otras, en una gran hoguera, que aquellos atrasados, hicieron en nombre de la libertad, pero esa es otra historia).
iamgen Virtual de como debía ser la torre de la iglesia en su construcción original.

Las fotografías del exterior demuestran sus varios periodos de renovación y en su cabecera aún se pueden percibir claramente parte de los adornos del ábside lateral, cuyas arquerías ciegas conserva, pudiéndose entrever por los descostrones que en su revoco se han producido.
No queda, pues de su primitivo estilo mudéjar nada más que su delicadísima torre. Bellísima cual las mejores, en su reproducción se pude admirar su elegantísimo porte y la delicadeza de sus adornos y relieves. Del más puro mudejarismo, como lo demuestra el casi exclusivo empleo del ladrillo en toda su construcción, con él, ejecutaron los alarifes del siglo XII los habilísimos adornos de sus paramentos. Su forma es cuadrangular, de alminar mahometano, con cuerpo lateral macizo y escalera entre ambos.
Supuesta imagen del interior de la iglesia antes del revoco.
Su primitiva cubierta piramidal de teja desapareció hace tiempo, y sin duda, a sus iniciadores les pareció más propio substituirla por el actual chapitel, que ni no carece de proporciones en sus líneas, desentona lastimosamente con el resto, No poseo la fecha de la transformación de su remate, ni cuál fuese la persona que lo dirigiese, pero no sería aventurado achacarlo a los mismos que por aquella época ordenaron su revoco.
(Al parecer en todos los siglos cuecen habas).
La cara que mira al mediodía presenta una raja de bastante profundidad y altura, lo que a primera vista hace creer en grave deterioro de su base, pero un examen minucioso comprueba que su cuerpo interior está en perfecta conservación y, por tanto, no ser de temer un inminente y serio peligro. No obstante, su conservación debe de ser la preocupación de todos, pues monumento como éste honra la población que le tiene.
Cuartilla donde se fecha y Firma que el monumento pasa a ser Nacional.
 En la actualidad ( 1920) , y por iniciativa de muy pocos. Y del que estas líneas escribe, ha sido declarada con la iglesia Monumento Nacional. Nada más justo que así haya sido, pero una vez declarado, no se debe dejar todo a la iniciativa oficial, pues sabemos a lo que estos procedimientos conducen.

(Y eso que no vivió en estos tiempos).

Solo me resta, recomendar un libro de reciente edición “el canon del Alarife de Illescas, escrito por Wilfredo Mariñas Guerrero , vecino de esta villa, al que le gusta la historia tanto, como para investigar y dar a la luz tan dignísimo trabajo.

viernes, 21 de enero de 2011

La Iglesia de Santa María de Illescas: El templo que desmontó una leyenda real

Hasta ahora hemos descubierto que Illescas —la real o pretendida «Ilarcuris»— fue reconstruida a finales del siglo XI. Tras ser fortificada, la villa fue donada a la Iglesia de Toledo, pasó después a manos de la Iglesia de Segovia y, finalmente, regresó a la Corona mediante un trueque de pueblos realizado por Alfonso VII «el Emperador», quien además le otorgó su carta puebla. Más tarde, Sancho III volvió a donarla en su testamento a la Iglesia de Toledo, cuyo prelado, don Juan, la cedió a los canónigos.

Torre con Reloj- desde 1904 
Durante el siglo XII, el municipio se pobló con una colonia de gascones que se sumaron a los castellanos y mudéjares que ya habitaban el lugar. Illescas ya figuraba como una villa fuerte durante el alzamiento de las Comunidades de Castilla, y funcionó en diversas ocasiones como residencia regia. Entre estas estancias reales, una de las más célebres fue la que reunió a Carlos V, Francisco I de Francia, la reina Germana de Foix y otras damas de la corte los días 18 y 19 de febrero de 1526. Medio siglo después, Felipe II incorporó de nuevo la villa a la Corona, esta vez con el beneplácito de los canónigos toledanos.

Mudejar
Hemos observado que la villa no está huérfana de anales históricos, aunque muchos de sus datos se hayan perdido o permanezcan escondidos entre libros y legajos. Lo mismo ocurre con su templo parroquial.
Construido probablemente entre el último tercio del siglo XII e inicios del XIII —según el fundamentado criterio de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando—, el templo fue testigo directo de los acontecimientos que sacudieron a Illescas. Siguiendo las costumbres de la Edad Media, es muy probable que su pórtico acogiera las juntas concejiles. En estas reuniones se debatían las interminables disputas provocadas por el constante trasiego de dueños de la villa; unos conflictos que, especialmente en el siglo XVI, llegaron a acarrear excomuniones colectivas, tal como expone el Conde de Cedillo en su notable Inventario Monumental de la provincia de Toledo. Más allá de estos episodios, no se conservan noticias de otros sucesos donde la iglesia desempeñara un papel protagonista.

 Raquel la Judía de Toledo

No obstante, existe una arraigada tradición popular que asegura que, en el año 1195, mientras se encontraba en el sagrado recinto de este templo, el rey Alfonso VIII «el Noble» sintió el peso del dedo de Dios. Se dice que allí tuvo la visión profética del desastre de la batalla de Alarcos y de la trágica muerte de sus hijos varones, interpretadas como un castigo divino por su apasionado y desatentado amor hacia la judía Raquel, «la Fermosa».

Es muy conocido este episodio de la vida del vencedor de las Navas de Tolosa, difundido con la autoridad de su regio bisnieto Alfonso X «el Sabio» en su "Estoria de Espanna" y de Sancho IV «el Bravo» en su Libro de los castigos. Ambos relatos narran aquellos «siete años que el rey vivió mala vida con una judía de Toledo», razón por la cual «dióle Dios gran llaga e gran abatimiento en la batalla de Alarcos», según escribió el inquieto hijo de Alfonso X.

Alfonso VIII
A pesar de la popularidad del mito, los fundamentos de este pretendido suceso quedaron totalmente desmontados gracias a las pruebas aportadas por el padre Flórez en sus Reinas Católicas, por Núñez de Castro en su Crónica de los señores reyes de Castilla, por el marqués de Mondéjar en sus Memorias históricas y por el padre Fita en su Elogio de la reina doña Leonor de Inglaterra. Así, el episodio queda relegado a la categoría de fantasía novelesca o leyenda popular, una trama a la que la rigurosa historia niega su aprobación.
Consecuentemente, es necesario despojar a la iglesia de Illescas de aquel falso papel histórico como escenario de un arrepentimiento regio. No obstante, en una capilla absidial del lado del Evangelio —llamada del Ángel y señalado como el supuesto lugar del suceso— se conservan un cuadro y una lápida, ambos del siglo XVII, que conmemoran dicha leyenda.

Restauración de 1948

Más verídicas eran, al parecer, otras losas de estilo gótico-mudéjar que guardaban la memoria sepulcral de ilustres linajes de la villa. Según las Relaciones topográficas mandadas hacer por Felipe II, estos enterramientos pertenecieron a familias como los Olarte, Volante, Luján, Jaraba, Díez del Castillo y Salto, entre otras. Incluso en una de aquellas lápidas existía una misteriosa inscripción en árabe.

Lamentablemente, el paso del tiempo y la mano del hombre hicieron desaparecer esas capillas y aventaron las cenizas de sus protectores, borrando así sus memorias. Sin embargo, no por ello ha de considerarse el monumento de Illescas como irrelevante. El templo es en sí mismo un documento histórico valiosísimo, ya que narra, con la elocuencia de sus formas, el estado social y cultural de una época. Su mezcla de románico, aquitano y mudéjar confirma un testimonio rotundo: el que las fuentes escritas muchas veces no nos pueden contar.

Interior de la Iglesia de Santa María , Altar Mayor
El origen de este patrimonio se encuentra en la convivencia, dentro de la villa, de los descendientes de aquellos castellanos que llevaron a cabo la Reconquista junto a Alfonso VI, las colonias de francos y la comunidad de mudéjares sometidos que ya contaban con un profundo arraigo en el poblado. Estos últimos, dedicados por entero a las artes de la construcción, recibieron y asimilaron las corrientes arquitectónicas procedentes de la alta y vieja Castilla. Sin embargo, no renunciaron al estilo propio que cultivaban, dando como resultado una hermosa arquitectura de ladrillo románico-mudéjar-toledana de un altísimo valor arqueológico e histórico.
Nuestra torre —conocida popularmente como «La Giraldilla»— es una de las más antiguas entre los escasos ejemplares medievales que se conservan y está considerada la más hermosa de todas las toledanas. Curiosamente, este apodo popular nació por analogía visual con la Giralda de Sevilla, aunque esconde un divertido error conceptual: el nombre de la torre sevillana proviene del verbo girar, debido a la gran estatua-veleta que corona su cúspide, el Giraldillo. Dado que nuestra joya mudéjar carece de tal elemento, el sobrenombre carece de su sentido original, pero no de su cariño. Sea como fuere, esta torre nos dicta un capítulo vivo sobre la existencia de aquellas gentes, antepasadas nuestras. Por todo ello, la Iglesia de Santa María de Illescas constituye un testimonio histórico elocuente por sí mismo, capaz de hablar con fuerza a pesar de su mudez documental.







miércoles, 12 de enero de 2011

Breve del Papa Gregorio XIII

Aunque no existiera otra razón para guardar memoria de Gregorio XIII, la reforma del Calendario Juliano, utilizado desde que Julio César lo instauró en el año 46 a. C., para dar paso al vigente Calendario Gregoriano, al que va ligado su nombre, ha hecho de él un personaje de popular notoriedad.

Alcanzando a Illescas también, en algunas de sus decisiones. Sobre todo con la amistad que le ligaba a Felipe II.
La orden de cumplirse el Breve del Papa Gregorio XIII, la dio Felipe III en San Lorenzo del Escorial y comisionó a su escribano para que fuese e inspeccionase la jurisdicción de la villa y anejos y se reuniese con la representación de la dignidad Arzobispal de Toledo. Hecha la investigación de sus rentas en los cinco años precedentes, resulta le pertenecía a Illescas 36.474 ½ maravedises, cantidad que ordena se cobren en alcabales de la ciudad de Toledo, correspondiendo 18.232 maravedises a la alcabala de la carne y 18.232 ½ a la del vino.

Index Tridentino, publicado por orden de Gaspar de Quiroga, Cardenal Arzobispo de Toledo y cabeza de la inquisición

     Esta desmembración a la iglesia toledana, no debió ser muy del agrado del Arzobispo Quiroga, por cuanto a los hermanos Cristóbal y Francisco de la Higuera y a los demás vecinos que solicitaron la concesión de dicha Real cedula fueron excomulgados, (costumbre de la época como máximo castigo divino) por lo que el rey Felipe II intervino a su favor.
Carta manuscrita de Felipe II

En el año 1585, se consiguió, por mediación del Príncipe de Parma, Gobernador a la sazón de Flandes, el traslado del pretendido o real cuerpo de la patrona del Toledo, Santa Leocadia, desde el convento de los Benitos de San Gisleno , en Cambray, hasta Toledo. A su paso por Illescas, hizo alto y noche la comitiva y la reliquia de la Santa, fue depositada en la primitiva Iglesia del Hospital de la Caridad. Reanudada la marcha el día 25 de abril, en su tarde hizo entrada la comitiva en Toledo.


Felipe III, también frecuentaba, Illescas, aunque menos, pero a partir de esta época, se inicia su decadencia por el alejamiento, cada vez más acentuado de la Corte.

miércoles, 5 de enero de 2011

Leonor de Austria.





Doña Leonor de Austria, hermana del Emperador Carlos I y viuda del Rey Don Manuel de Portugal, residía en Illescas habitualmente en su palacio de la calle Real (lamentablemente desaparecido) el solar está situado enfrente de la plaza de las cadenas.
En dicho palacio estuvo prisionero el rey de Francia Francisco I, a su regreso de la batalla de Pavía (1525), y en él mismo se casó con dicha señora, a cuyo acto concurrió el propio Emperador, que bajó acompañándole desde Madrid y al cual acto se concedió solemnidad inusitada. Vuelto el rey a Francia, es entregado en fuenterrabía, como rehenes, el Delfín y su hermano a responder de la palabra dada por su padre, y allí vivieron durante mucho tiempo en compañía de doña Leonor.

Felipe II
Durante su reinado, también goza Illescas de prerrogativas reales, y este rey la visita y reside con frecuencia, como lo demuestran los muchos documentos que existen o existían, firmados en la Villa.
También debió merecer su predilección, pues al sacar Breve (tipo de documento circular firmado por el Papa y refrendado con la impresión del anillo del Pescador, que generalmente tiene una longitud menor y una importancia inferior a los demás documentos papales) del Papa Gregorio XIII, el 6 de mayo de 1575 para vender 40.000 ducados de rentas y vasallos eclesiásticos a cambio de iguales rentas en alcabalas, en tiempos del arzobispo Gaspar de Quiroga, entre lo desmembrado a la iglesia Toledana, figuraba Illescas, la cual no fue vendida como las demás y quedó en poder del rey. Como consecuencia de ello, manda extender Real cédula a favor de la villa de Illescas y sus lugares y jurisdicciones, y por ella ordena que en adelante nadie, ni por nada, sea retirado de dicha villa de la Corona Real. Esta cédula se conservaba en el Archivo municipal, con firma autógrafa del rey y su secretario Pedro de Escobedo y, además, con la confirmación de su hijo Felipe III.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Illescas Comunera


Felipe y Juana
En 1502 en los primeros días del mes de Mayo, la Princesa Doña Juana y su esposo el Archiduque Felipe, al trasladarse de Segovia a Toledo, para ser jurados como príncipes de Castilla, hacen estancia dos o tres días en Illescas.
Pero al ponerse en marcha la comitiva, hacen alto en Olías sin llegar a Toledo, por indisposición del Archiduque.   

Hasta la mayoría de edad el Emperador Carlos I, pasa  Illescas por las vicisitudes propias a su importancia, a más las alteraciones de aquella época, donde todavía figuraba como principal plaza fuerte cuando el alzamiento de las Comunidades.
 Illescas fue de las primeras en seguirlas, pero no así el Alcalde de su Alcázar, Don Juan de Arias, que  defendió con tesón a la corona, por lo cual, más adelante el Emperador le recompensó con el Condado de Puño enrostro.





A ellas perteneció Don Francisco de Guzmán, hijo de esta villa. Capitán de las Compañías de Padilla, con él peleó en la batalla de Villalar y, logrando huir, siguió guerreando en esta provincia a las órdenes de la viuda de Padilla y del Arzobispo Acuña.
Confiscados sus cuantiosos bienes, fue arrasada su casa y su solar sembrado de sal (costumbre de la época para que no creciese nada). En la casa que sobre éste se alzaba una lápida conmemorativa de tan noble personaje, la cual fue costeada íntegramente por suscripción popular.

Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo. (Antonio Gisbert
 La Viuda de Padilla llamada María  Pacheco,  nace en Granada en 1437 y muere en Oporto en 1531. Los años más importantes y difíciles de su vida los pasa en Toledo, junto a su esposo, Juan de Padilla, uno de los principales dirigentes de la Comunidad. Tras la derrota de los comuneros en Villalar, en abril de 1521, María asume el mando de los sublevados, hasta que capitula ante el emperador Carlos en febrero de 1522.Doña María se encontró con una prematura viudez pero también con la herencia inmaterial que le dejó Padilla. Ella es una de las pocas mujeres sin sangre real que han aparecido en los libros. María   fue una mujer culta, siempre apoyó la lucha de las comunidades castellanas e incitó a su esposo a participar en ella. Al recibir noticias sobre lo ocurrido en Villamar, María cayó enferma, pero en vez de abandonar tomó el mando de la resistencia comunera. Fue una mujer de carácter, que logró evitar la rendición de haciendo frente a los realistas de Carlos V hasta la caída "definitiva" de Toledo, el 3 de febrero de 1522. Finalmente la revolución comunera fue sofocada y Maria Pacheco se vio obligada a huir a Portugal con su hijo para salvar la vida, con la esperanza de volver a Castilla, con un nuevo alzamiento de las comunidades .Por su resistencia, fue excluida de cualquier tipo de perdón otorgado por Carlos V a los comuneros.
En marzo de 1531 muere siendo enterrada en la catedral de Oporto, por no conceder el rey permiso para que sus restos reposaran en Villalar junto a los de su marido, como era su deseo.
Sus hazañas la hicieron famosa entre el pueblo castellano, que la llamó "la leona de Castilla".Una de las frases más conocidas de María Pacheco es:
María Pacheco de Padilla después de Villalar (1881). Lienzo de Vicente Borrás y Mompó
“Soy no más que una débil e infeliz mujer pero estimulada por el dolor, tomaré a mi cargo la guerra, pues nada deseo con más ansias que imitar el valor de mi esposo; y, según se presente la fortuna, o vengar su muerte y asegurar la libertad de los pueblos, o morir imitando su ejemplo.”
”En una sociedad en la que la mujer era relegada a un segundo plano, María Pacheco supo hacerse un sitio, luchó y se hizo respetar liderando la causa comunera, siendo ejemplo de mujer luchadora y de principios.