miércoles, 20 de mayo de 2026

La Historia Pasó por Illescas - El Regreso

De vuelta a las teclas: pequeñas migajas de la historia de Illescas
    Hola. Después de más de una década sin publicar, he decidido a seguir con este interesante, atractivo y fascinante hobby que es escribir la olvidada historia de mi pueblo, Illescas.
El porqué de mi abandono no lo voy a contar porque no viene al caso, creo que es mucho mejor contar el porqué de mi vuelta.
En octubre de 2025, me apunté a unas clases que impartía la UNED para personas SENIOR (sí, lo has adivinado, tengo más años que un bosque…). El caso es que, desde el primer día, tuve compañeros que elogiaban mi trabajo. Algunos lo leían por primera vez, otros lo conocían de hacía tiempo, pero no me conocían a mí. Por su parte, mi profesor y amigo, que ya sabía de mi afición, me instaba a seguir escribiendo.
Han pasado los meses y nos encontramos al final del curso. Ha sido entonces cuando he decidido retomar esta actividad. Primero, como trabajo de fin de curso, segundo para dedicárselo a todos mi compañeros por un año maravilloso y demasiado corto, en el que me he perdido demasiadas clases debido a mi salud (de la que tampoco voy a contar nada).
En esta primera entrada de vuelta a las teclas y debido a que es un trabajo de fin de curso, me he propuesto dos partes. La primera es plástica; un detalle que mañana llevaré a clase. La segunda es esta; contar pequeñas migajas de historia que, a mí personalmente, me parecen interesantes.

San Ildefonso
Este santo toledano (602-667) es muy conocido en nuestro pueblo. ¿Quién no ha entrado al Santuario de Nuestra Señora de la Caridad y no se ha fascinado con el cuadro que de su persona pintó Doménikos Theotokópoulos, por todos conocido como el Greco? Si sois de los que nunca habéis ido a verlo, os estáis perdiendo uno de los más espléndidos cuadros que el pintor griego plasmó en sus lienzos.
Gran devoto de Nuestra Señora de la Caridad, dejó muchos versos y frases dedicados a ella. Un ejemplo es:
"Por eso soy tu siervo, porque mi Señor es tu hijo; tú eres mi Señora, porque eres esclava de mi Señor".
Bueno, la verdad es que eso de que María fuese esclava de Cristo o de Dios no me gusta mucho, pero eran otros tiempos y se escribían cosas así.
"Para ser servidor devoto de su propio hijo, aspiro a ser el servidor de la madre".
"¡Oh, Clementísima Virgen! Saca de los tesoros de tu misericordia refrigerio para mi ánimo".
Esta última a mí me sirve de mantra porque la digo muchas veces. Ya la decía antes de saber su autoría... Imaginaos lo que puede llegar hasta nosotros desde el siglo VII, que fue cuando se escribió.




La Virgen
Desde tiempos inmemoriales, en Illescas se venera a Nuestra Señora de la Caridad. No tengo datos de ninguna aparición mariana, aunque sí hay registros de sus milagros. Existen muchas historias que dicen que fue traída junto con la Virgen del Sagrario (de Toledo) por San Eugenio, pero no son más que leyendas.
En origen, se trata de una talla románica del siglo XII o XIII. Aunque posteriormente ha sufrido muchas modificaciones, la fe de los illescanos y de los numerosos visitantes que llegan al santuario no ha declinado, y nos seguimos acordando de ella en nuestras plegarias.
He encontrado unas cuantas bastante curiosas y muy antiguas:
"Que la Virgen de la Caridad te cubra con su manto, nos libre de los miedos y nos guarde de todo mal".
"A la Virgen de la Caridad le pido que me libre de las malas lenguas y me devuelva el bien perdido".
Esta última existe porque debía de haber mucho cotilla por el pueblo, ¿verdad? Y aquí viene mi favorita:
"La Caridad está en Illescas, que al que no lleva tortas no le dan trigo".
Critica la hipocresía y el interés personal. Proviene del antiguo Hospital de la Villa, donde se repartían alimentos y tortas de pan, pero con una condición estricta: para recibirlos, antes debías aportar el grano (trigo, cebada, avena…).




La Virgen Viajera
En 1612, en la bahía de Nipe (Cuba), tres muchachitos —dos hermanos y un amigo de apenas nueve y diez años— salieron a buscar sal para conservar la carne. Una tormenta los sorprendió y tuvieron que refugiarse. Al amainar, divisaron algo que flotaba y que se dirigía hacia ellos.
Cuál no sería su asombro al comprobar que era una talla de una Virgen con un niño en brazos, flotando sobre una tabla en la que se leía: "Yo soy la Virgen de la Caridad". Cuenta la leyenda que, a pesar del temporal, ni la figura ni los ropajes estaban mojados.
Los niños llevaron la imagen al poblado de Barajagua, donde le improvisaron un tabernáculo, pero cuentan que la Virgen desaparecía misteriosamente y reaparecía en la cima de una colina. Las gentes del lugar interpretaron esto como una señal divina y le construyeron un altar. Hoy en día, miles de peregrinos de todos los lugares se acercan a la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba.
Al igual que ocurre en Illescas, también en Cuba tienen sus plegarias a la Virgen de la Caridad del Cobre:
"En los días buenos y en los momentos difíciles, que tu luz sea mi consuelo y tu manto mi refugio".
"Santa María de la Caridad, que viniste como mensajera de paz flotando sobre el mar..."
También de estas plegarias tengo mi favorita:
"La Virgen de la Caridad, que desde su peñón de Cobre, mira con los mismos ojos al rico que al pobre".

 


 


Los que escribieron de Illescas
Bueno, ahora me voy a poner un poco más "laica", porque Illescas ha tenido visitantes a lo largo de los siglos que la han nombrado en sus libros, novelas y escritos varios.
Hace tiempo, cuando se inauguró el Centro de Especialidades y Diagnóstico de Illescas, pusieron en los pasillos unos paneles con dibujos de la villa y frases de autores que nombraban al pueblo. La verdad es que muchas veces paso las esperas médicas releyendo esos paneles y analizando lo que quieren decir. La mayoría están escritos por autores del Siglo de Oro, que no siempre querían decir exactamente lo que se leía, no sé si me entendéis...
Por mi parte, como no se pueden hacer fotos en el centro y nadie me da razones de cómo y por qué se eligieron esos fragmentos en concreto, fui por el camino más largo. Busqué en la Biblioteca Nacional, que tiene un inventario digital enorme donde encuentras cualquier cosa con una sola palabra, y localicé estas pocas frases escritas por autores de renombre.
Tengo que empezar, cómo no, por Lope de Vega (1562-1635). Está documentado que este escritor pasó largas estancias en Illescas y se deleitó con los asados de sus mesones y el frescor de sus guindas. Escribió El caballero de Illescas (famosa comedia escrita en 1612 y publicada en 1618) y El infanzón de Illescas (también conocida como El rey Don Pedro en Madrid, publicada en 1633). De ellas he sacado estas frases:
"¿Bien? ¿Qué dice agora poca ropa? ¿A qué buena por acá el Caballero de Illescas?"
"Pasando inmenso trabaxo en hallar tinta y pluma, de que no es tan abundante Illescas como de guindas".

 



Sigo con fray Gabriel Téllez, más conocido como Tirso de Molina (1579-1648), de quien creo que tenemos una calle en el pueblo (o al menos la teníamos).
"Camino de Illescas voy, que las sospechas de un celoso corren más que un gamo" (La villana de Vallecas, 1627).
"Camino de Illescas van, huyendo del calor, donde los mesones dan al viajero buen olor y a los campos lindo pan" (El vergonzoso en palacio, 1624).



 

No podía faltar Miguel de Cervantes. Aunque algunos escritores y eruditos del pueblo siempre dijeron que no pasó por aquí —cosa muy rara en esos días, siendo Illescas una villa llena de viajeros de todos los pelajes donde no faltaban las tabernas y los mesones, y siendo el autor muy dado a esos entretenimientos (según cuentan)—, no puedo asegurar que estuvo a ciencia cierta. Sin embargo, en su obra Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617) nos obsequia con esta conversación:
"No fue sino en Illescas —dijo Isabela— cogiendo guindas la mañana de San Juan al tiempo que alboreaba; mas, si vas a decir verdad, que es milagro que yo lo diga, siempre le veo y siempre le tengo en el alma".

 





Bien, y para terminar (que me estoy pasando tres pueblos y a ver quién lee este tocho ahora), aparece otro autor que me ha sorprendido bastante, porque nos salimos del Siglo de Oro y nos adentramos en el realismo de Benito Pérez Galdós (1843-1920).
De su obra El doctor Centeno (1883):
"Cierto sujeto, que estuvo bastantes años en Filipinas, ocupaba un gabinete solo por temporadas porque su residencia habitual era Illescas..."



 

Bueno, esto es todo por hoy. Quienes seáis de ciudades o pueblos muy importantes y muy renombrados literariamente pensaréis que menuda tontería por cuatro frases. Sin embargo, a los que somos de Illescas nos hace mucha ilusión, la verdad, que se nombre a nuestro pueblo en cualquiera de las grandes historias que nuestros literatos han tenido a bien dejarnos en herencia... No sé si el próximo día será más y mejor; lo que sí sé es que cada palabra que publico lleva todo mi sentimiento hacia mi pueblo.
Os lo dedico a vosotros, amigos de la UNED SENIOR de Illescas. Gracias por todo, y espero que el año que viene nos juntemos otra vez para explorar toda la historia olvidada (o casi) de la Villa.















jueves, 27 de julio de 2017

Andrés de Oviedo

                      

Aunque hace cierto tiempo que no escribo en este blog, no por ello he dejado de investigar y recopilar datos sobre la historia de Illescas…
Hace un año, tuve un comentario de Dr. D. Santiago Guijarro Oporto, Catedrático de la Facultad de Teología, en la Universidad Pontificia de Salamanca… Santiago es un Illescano afincado en la ciudad universitaria…me comentaba sobre el trabajo de un colega suyo, sobre la figura, de Andrés de Oviedo, Primer Patriarca de Etiopia…
La verdad es que hace poco que vi el comentario (he estado muy desconectada de mis blogs)… y en seguida me puse en contacto con el, pues yo, ya tenía ese trabajo entre mis archivos, pero no obstante darle las gracias y por si acaso, fuese un trabajo distinto, que no ha sido el caso…

El trabajo está escrito por Eduardo Javier Alonso Romo, se titula Andrés de Oviedo, Patriarca de Etiopía, consta de 17 páginas muy interesantes… de las cuales, os voy a exponer algunos fragmentos, un poco “ a mi manera” Quien esté interesado en el original lo puede buscar en la red, está en pdf, y su descarga es gratuita.

Andrés de Oviedo nació en Illescas en el año 1518, murió en Fremona, Tigré en 1577…
Su nombre es relativamente conocido para aquellos que se acercan a estudiar los primeros años de la Compañía de Jesús, pues no en vano fue una figura relevante de la segunda generación jesuítica, que además tuvo el privilegio de conocer y tratar a casi todos los
“primi patres”  fundadores de la nueva institución religiosa.
Sin embargo, es un desconocido en lo que fue la trayectoria de su vida globalmente considerada, más allá de algunas anécdotas.
Sin embargo, Andrés vivió, una de las vidas más curiosas, que se pueden encontrar en la historia de los jesuitas.

No sólo se le puede considerar el primer español en Etiopía, (ya puestos el primer Illescano) sino que además, previamente había recorrido un largo itinerario geográfico

De Illescas a Coimbra, pasando por media Europa (1518-1545)…

Como hemos dicho, Andrés Oviedo nació en Illescas hacia el 1517 0 1518, “ Nasceu este ejemplar de bons Pastores & prototypo de verdadeyros Missionarios em Castela no lugar de Ilhescas, disntante cinco legoas de Toledo, & outras tantas da nobilísima Corte de Madrid”… Su padre, Pedro González de Oviedo, era persona noble, descendiente de la casa solariega de Botal, en Oviedo. Estuvo casado dos veces, con Mayor Dávila y con Leonor Molina, Y con Ambas Esposas tuvo amplia descendencia.
Andrés parece ser el mayor de su primer matrimonio. Illescas, cabeza de la comarca de La Sagra, en la actual provincia de Toledo, es famosa por los llamados “infanzones de Illescas” y por su colección de cuadros del Greco en el Santuario de la Virgen de la Caridad. “Sendo macebo foy aâ Universidade de Alcalâ, aunde se agraduou com o titulo de Mestre de Philosophia”…Era ya, por tanto graduado maestro en artes por la Universidad de Alcalá de Henares, cuando marchó a Roma. En la ciudad eterna, con 23 años de edad, Oviedo ingresó en la Compañía de Jesús, el 19 de junio de 1541, siendo recibido por el mismo Ignacio de Loyola, que siempre tuvo en gran estima al jesuita Illescano. Hacía sólo nueve meses que la Compañía había sido aprobada oficialmente por el papa Paulo III. Al Ingresar, Andrés renunció a todos sus bienes a favor de la Virgen de la Caridad de Illescas, a la que siempre había tenido gran devoción.
Poco después el nuevo jesuita fue enviado a estudiar Teología en la Universidad de París (otoño de 1541), juntamente con Francisco de Estrada y Diego Miró, pero siendo español tuvo que dejar esta ciudad por la guerra entre Francia y España. De este modo, continuó el estudio de la Teología en Lovaina (1542-1544), bajo la dirección del P. Jerónimo Doménech… En este tiempo le sucedió que yendo de Lovaina a Colonia le asaltaron unos ladrones, los cuales le robaron todo, menos las cartas que llevaba para Pedro Fabro. Fabro será una sólida referencia para Andrés de Oviedo, en su carta autógrafa del 7 de diciembre de 1543 a Ignacio de Loyola habla del cofundador saboyano en estos términos:
“En este tiempo ha estado malo en la cama nuestro Padre Mastre Fabro […] su enfermeda a sido prolixa y grave de calenturas, en la qual nos ha predicado la paciencia con su mucho padeçer, soportando alegremente muchos
dolores en su cuerpo, los quales e han tanto debilitado, quanto fortificado en spíritu, de manera que, no sólo ha
hecho fruto en sí, pero en muchos otros, exerçitando (a costa de su cuerpo) en hazer exhoraçiones y oyr muchas
confesiones, y tener colloquios spirituales “

Andrés pasó después a Coimbra adonde, enviado por Pedro Fabro, llegó el 16 de febrero de 1544. En la ciudad portuguesa se ordenó sacerdote , culminando así una etapa de su vida.

Entre Portugal y la India (1554-1557)…
Al aceptar la misión de Etiopía (antes incluso de aceptar el episcopado), junto con João Nunes Barreto, marchó a Portugal, saliendo de Roma el 20 de septiembre de 1554. Desde Burgos escribía el 18 de noviembre relatando algunas circunstancias de su viaje…
El grupo de doce jesuitas destinados en principio a la misión de Etiopia estaba formado por los siguientes hombres: Cuatro portugueses João Nunes Barreto, Melchior Carneiro, António de Quadros ( que en principio iba destinado como provincial de los jesuitas de la misión etiope) y Manuel Fernandes; Seis españoles, Andrés de Oviedo, Miguel Barul, Andrés Gonzalez, Jerónimo Cuenca, Alfonso López y Pascual Catalán; El flamenco João Bocchio (o Bockyn) ; además del napolitano Tomás Passitano, que finalmente no pudo embarcar. Una parte viajó a Oriente en la expedición de 1555, y otra parte, con Nunes Barreto y Oviedo a la cabeza, tuvo que esperar al año siguiente.

En Etiopia 1557-1577
Oviedo y sus compañeros habían salido de Goa el 16 de febrero de 1557, llegando al puerto de Arquico a finales de marzo.
Oviedo fue recibido honrosamente por el emperador Claudio, pero al no lograr que éste se hiciera católico, para convencerle el jesuita toledano le propuso discutir con los monjes etíopes delante de él : “ Viendo esto, el Patriarca le suplicó al Rey que mandase juntar algunos letrados de los mas savios de su Reyno para que en su presencia se disputasen y averiguasen las cosas de la fee[…] Concediolo el Rey a instancia suya, ubo muchas disputas, en las quales siempre quedavan confundidos “.
Al emperador Claudio le sucedió en 1559 su hermano Minas (Adamas Sagad), Quien al principio recibió a Oviedo con benevolencia. Pero después, alarmado con la conversión de varias personas importantes, llamó a Oviedo a su presencia y le prohibió predicar la fe católica en Etiopía. El nuevo emperador abrogó las libertades concedidas por Claudio a los portugueses y prohibió a los jesuitas tanto predicar como bautizar. Oviedo llegó a ser encarcelado y posteriormente fue obligado a exiliarse con sus compañeros en la zona fronteriza de Tigré, donde se establecieron cerca de la antigua ciudad de Aksum, en un lugar al que dieron el nombre de Fremona, en honor a San Frumencio , patrón de Etiopía. Allí permanecerían los quince años que le quedaban de vida.

Como podemos leer, su vida no fue nada fácil, viviendo en la más absoluta pobreza, siendo Etiopía un hervidero de maquinaciones, de rebeliones, guerras y cambios de gobierno, haciendo muy difícil la vida de los misioneros.
Andrés escribía,  estos textos tienen un especial valor en el sentido de que rezuman espiritualidad a partir de la propia experiencia. Y todo ello, sin ningún medio y, según algunos autores , casi sin papel como señala Nieremberg: “Y lo que causa notable admiración es que llegase a no tener un pliego solo de papel con que escribir a dos tan supremos Monarcas del mundo, como el Sumo Pontífice Pío V y el Rey de Portugal Sebastian y así, para escribir al Rey hubo de quitar de su Breviario la primera hoja, que está en blanco; y para el Papa aun esto le faltó y se vio obligado a cortar las márgenes del Breviario, y coserlas en forma de libro y escribir en ellas.”

Su muerte y su recuerdo…
Ya en sus últimos años, agotado, le atacó la enfermedad del mal de piedra (padecimiento renal) que le llevaría al sepulcro. De su muerte se han dado varias fechas, pero la más probable parece ser la del 29 de junio de 1577.
Andrés Oviedo siempre se distinguió por la austeridad de su vida; al morir no tenia nada en su choza. Lo había dado todo.
Entre agosto de 1603 y marzo de 1604 el sacerdote Melchior da Silva, por encargo del arzobispo Meneses, recogió datos sobre la vida del patriarca Oviedo, la fama de santidad generada en torno a su persona llevó a la introducción de su causa de beatificación, el 13 de junio de 1630. Recibiendo a partir de entonces el título de venerable.
Según Francisco de Sousa le describe “D. Andre de Oviedo de grande estatura, os olhos encovados y rosto & magro pela muyta penitencia que sempre fez”
La única representación iconográfica del jesuita Illescano que se ha podido localizar es un cuadro mural bastante estereotipado que se encuentra en Salamanca, en el ángulo norte del claustro del antiguo Colegio Real de la Compañía de Jesús, actualmente Universidad Pontificia…

Hasta aquí un poco resumida la vida de nuestro paisano Andrés, gran persona y erudito, afable y religioso, Reitero las gracias a D. Santiago Guijarro Oporto y a Don Eduardo Javier Alonso Romo, por ponerme en la pista de esta gran persona…