jueves, 4 de agosto de 2011

Illescas Su descripción en el siglo XVIII (segunda parte) por Fernando Jiménez de Gregorio

En la entrada anterior, nos quedábamos con lo que producían la tierra y los cultivos en nuestro pueblo, cabe decir, que preguntando a mi padre si se acordaba de que hubiese cultivos de cirolar en el pueblo cuando era pequeño, me dice que quedaban muy pocos y actualmente cree que ninguno, de los de antaño se entiende.
Pasamos a descubrir más sobre la riqueza económica de nuestro pueblo (en el siglo XVII).

Ganadería; Es un país agrícola, teniendo importancia solamente el ganado de labor, con treinta bueyes, doscientas mulas, cincuenta cabezas de caballar, trescientas de asnal, también aprovechando para la arriería; doscientos cerdos, carece de lanar; sólo el convento de religiosas mantienen algunos carneros para su consumo. Un palomar extramuros que de un beneficio de 600rls.
 Gran compañero y amigo de muchos
Industria; Cuatro molinos aceiteros, con un rendimiento, tres de ellos por unidad de 200 rls. No funciona uno por escasez de aceituna. Una tenería para fabricar suela y cordobán, situada a extramuros; produce 3000 rls. Hay muchas mujeres y jóvenes ociosas que podrían ocuparse en alguna fábrica, si la hubiera. (Mismamente como ahora, ya se notaba el paro por aquel entonces).
 Se explota un yacimiento de yeso.
Grabado del interior de un molino de aceite siglo XVIII
Comercio; Hay una feria que tiene lugar en último día de agosto, de septiembre según otro informante; (la feria de Illescas es el 31 de agosto y el 1 de septiembre, se ve que no se pusieron nunca de acuerdo en este tema, pues son varias fuentes las que concuerdan en las dos fechas).
Se venden muletas para la labor, coches que valen de 70 a 80 doblones. (Cuenta mi padre que cuando era pequeño, había una feria grande de ganado y agrícola, el y otros niños, vendían agua en un botijo a las gentes que andaban por la feria)
Grabado de una feria del siglo XVIII
Hay dos lonjas o almacenes, uno de la compañía de Caracas. (La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas fue constituida el 25 de septiembre de 1728 en virtud de una Real cédula expedida por el rey Felipe V, para establecer un esquema de intercambio comercial recíproco y exclusivo entre Madrid y la provincia de Venezuela), en los que se vende cacao, azúcar, canela, aceite, pescado, hierro, ropas de seda, lana, lienzos al por mayor, a mercaderes de Toledo y de otros lugares de la comarca. Se vende también al por mayor tocino. Ambas lonjas tienen un beneficio de 6.600 y de 4.400 rls.
Compañía Guipuzcoana de Caracas .
Tributos; Satisface por el servicio ordinario y extraordinario 2200rls. Estiman los vecinos que están muy cargados en estos años de mediados del siglo XVIII, porque se habían enajenado muchas haciendas, pasando de manos civiles al estado eclesiástico; como es sabido en ese tiempo no tributan; disminuyendo por tanto el número de contribuyentes sin modificarse la cantidad tributada. (Al parecer lo de “hacienda somos todos” para la iglesia no contaba).

Bienes de propios; Casas capitulares, cárcel pública, carnicería, tienda-abacería, siete parcelas de tierra de sembradura, suman cincuenta fas. Un prado para el ganado de labor de ciento cincuenta fas, llamado “La Serna”, (ahora es “el praó”).
Tres eras de emparvar con tres fas. Los derechos de medidor de vinos, del fiel de la romana, medida de pan y derecho del amotácen de pesos y medidas, valen 1800rls. Estos derechos fueron cedidos por Felipe III, a cambio de un servicio pecuniario prestado por los vecinos.

Romanas de la villa.
(Quizás de todos estos "ramos" es el del Fiel Medidor o Pesas y Medidas el más significativo, todos los vecinos tenían que recurrir alguna vez al Fiel Medidor para que interviniese en las transacciones económicas de venta de trigo y otros productos; o tuvo que hacer uso de la "Romana de la Villa" o de la "medida de caber seis celemines". Se pagaba al arrendatario de Pesas y Medidas "por el uso de las medidas de la villa, que era voluntario, Por cada fanega de trigo, centeno, cebada, escaña y avena. Por cada arroba de aceite, arroz, garbanzos y habichuelas. Por las verduras y legumbres puestas en la Plaza. Las "Pesas y Medidas de la Villa" eran "confrontadas" anualmente con objeto de que sus pesos fuesen exactos y no hubiese posibilidad de fraude; incluso se obliga a los industriales, vendedores de comestibles y vino, a "confrontar sus pesos y medidas con los de la Villa" a fin de que "den justos los pesos de los géneros que despachan para que los compradores sepan que se les pesa o mide con los pesos y medidas confrontadas...”)
Gastos Concejiles; entre otros el salario del maestro de primeras letras, del corregidor, del relojero público y de las funciones parroquiales.

Servicios; siendo una villa de mucho tránsito en la mitad del camino de Madrid a Toledo, se mantienen bien sus tres mesones con 1500. 2.200 y 900 rls, de renta (y eso que aún no estaba el Bohío con su estrella michelín). Abundan pequeñas tiendas de mercería en total cinco, es donde se venden paño, bayetas, jerguillas, lienzos, hilos, chocolate, azúcar, especería, garbanzos, listonería, fruta verde y seca (por verde se entiende madura) suponiendo un beneficio de 4.300 rls. Dos tiendas de abacería en donde se venden, al por menor, tocino, pescado, aceite y jabón. Con 1900rls de beneficio. Tres panaderías con 4.750rls. Una carnicería cargada con 4 mrs. Por libra de carne vendida, a favor del concejo; su venta es de 1.100 rls. LA aguardentería también con 1.100 rls de beneficio.
Esta imagen del Colmado de puente viejo ( serie antena tres) nos da una idea de como serían las tiendas de nuestro pueblo.
Enseñanza; Un maestro de niños, al que se le supone un beneficio de 1.100 rls. Una escuela de gramática. Algunos jóvenes asisten a las clases de Filosofía del Convento de los Padres Franciscanos.

Cartilla o Silabario usado en aquella época en las escuelas.

Beneficencia; Hay dos hospitales; uno el de la Santa Casa de Nuestra Señora de la Caridad y otro, para pobres, agregado a él, en una administración común,
Santuario de nuestra Señora de la Caridad.
Bien, llegados a este punto, nos damos cuenta de que Illescas y su riqueza económica, social  y cultural ,nada tienen que ver con lo que nos viene acaeciendo los últimos años, pues desde mucho antes, a sido un pueblo próspero y trabajador, aunque no pueda evitar ser administrado por advenedizos venidos a más, mercachifles y otras especies, que se aprovecharon y aprovechan de todo el esfuerzo y sudor, de nuestros antepasados y de los actuales. Pero Illescas siempre se levantará y tendrá un lugar en la Historia mal que le pese a unos cuantos.

Gracias por ser parte de este humilde tributo a nuestra querida tierra.

sábado, 16 de julio de 2011

Descripción de Illescas en el siglo XVIII

Durante siglos han sido muchas las personas que pasando por nuestro pueblo, dejando huella de su paso en forma de escritos, pinturas, halagos y cantares, lamentablemente muchos de ellos, se han perdido durante conflictos, desidias y limpiezas varias al pasar los poderes de unos bandos a otros, cosa que se sigue haciendo en la actualidad a pesar de los ordenadores y de lo “demócratas que nos creemos” pero este sería otro tema.

Uno de esos “viajeros”, fue el historiador Fernando Jiménez  de Gregorio, que en su libro “Los pueblos de Toledo” nos muestra como era el nuestro en el  siglo XVIII, el número de habitantes, las casas, los cultivos, los artesanos etc.…



En homenaje a su centenario (nació el 31 de mayo de 1911 en Belvis de la Jara) y como tributo a todos los que se pasean por este humilde espacio, paso a relatar esta descripción, que nos hará recordar un poco más de nuestra olvidada historia.

Illescas
Villa realenga, cabeza de partido de su nombre.
Extensión y límites: De E a O. tres cuartos de leg., media de N.a S. y dos de circunferencia. (Recordemos que la legua castellana se fijó en 5000 varas castellanas es decir en 4. 19 Km.) Limita entre otros, al N. Con el despoblado de Boadilla o Bobadilla y al O. Con el de Balaguera.
Arroyos: El de Viñuela y el de Bobadilla, se secan en verano; el primero se origina en unas fuentes muy buenas inmediatas al caserío. Cuando llueve mucho es peligroso pasar el arroyo Andeguela, por carecer de puente. El de Bobadilla, llamado también por los informantes Guadilla, es igualmente difícil en época de lluvias, para los coches y calesas puesto que cruza el camino real.
Población, dinámica, salubridad y viviendas; son numerosas las cifras de población, en la centuria que venimos considerando; 1.504 habitantes (quién lo diría, ahora esa cantidad de personas viven en un par de calles más o menos). Mueren al año más de 30 personas. Se considera la villa y su territorio como lugar sano y de ameno temple”. El caserío se compone de doscientas sesenta viviendas, de ellas treinta inhabitables y cinco arruinadas. Las calles son anchas, con dos fuentes y un arrabal. Aunque pequeña, aparece cercada una de sus puertas; subsisten las de Madrid, y Ugena, quedando vestigios de la de Talavera, Toledo-Queda un castillo que servía de palacio a los reyes, en sus estancias en este pueblo.

Reunión de mendigos Francesco Sasso Siglo XVIII- Museo del Prado.
Sociedad. Es una comunidad labriega y de comerciantes, contándose entre estos numerosos arrieros, que transportan las más varias mercancías sobre todo a Madrid; entre ellas grano, paja y yeso.
 Estado eclesiástico: Se compone de once sacerdotes (en este dato tengo que decir “DIOS”) y cinco ordenados menores. En la villa un convento de religiosas franciscanas de la Purísima Concepción, con veinte monjas en el 1752 (alguna creo que vive todavía) y con veinticuatro en 1768.
Extramuros, un convento de franciscanos descalzos con treinta religiosos en el primero de los años citados y veintisiete en el segundo. Un hospital con Santuario._

Profesiones liberales y burocráticas; Médico con 7.000 reales de beneficio, cinco cirujanos, dos boticarios, maestro de primeras letras, cuatro escribanos, contador, cuatro notarios, administrador del estanco del tabaco y cinco sacristanes.

Artesanos comerciantes y similares: Tres albéitares.(Veterinarios) Cuatro carpinteros, tres carreteros, cinco albañiles, tres herreros, nueve sastres ( normal para tanta sotana ) nueve zapateros ( para lo mismo) dos peinadores de lana, seis molineros de chocolate ( ¿????????) cinco esquiladores, tripero, cortador, pastelero, gaitero, cazador y  sesenta y cuatro arrieros.
Labriegos: Un centenar de jornaleros, incluidos los criados y sirvientes de los labradores, con 3 rls., de soldada., cuatro pobres de solemnidad. ( que conteo tan profundo)

La Tierra y los Cultivos; Es tierra gredosa, melosa, muy productora de trigo y cebada. Cuando era visitada por las personas reales, los contornos de la villa mantenían hermosas arboledas que se abandonaron después (ni que me lo juren), preocupados los vecinos solamente en obtener buenas cosechas de cereales, que son los que los mantienen. Hay regadíos para hortalizas con aguas de pie y noria, secano para cereales, plantíos de viñedo y olivar,  cirolares ( ciruelo Prunus domestica es una especie botánica perteneciente a la familia de las rosáceas..) y pastizal. Los cultivos de cereal se siembran cada año y vez. Los plantíos están en unos en hilera y otros sin orden alguno. Miden con Fas de cuatrocientos estadales, sembrando en cada una de buena calidad una y cuartilla de trigo. El término se reparte en 6.500 fas., de ellas siete de regadío ,cuatro mil setecientas de secano, con ochocientas de buena calidad., al viñedo dedica quinientas ochenta fas., al olivar doscientas treinta, al cirolar treinta y tres y al prado ciento cincuenta.

Llegados a este punto, hacemos un receso, para otra entrada, en la que seguiremos conociendo un poco más de este pueblo nuestro, que visto las descripciones de tantas y tantas cosas, da la sensación de que pertenecen a otra población.

martes, 21 de junio de 2011

Crónicas de nuestro pueblo.

A la mayoría de los lectores, si les pongo que el señor José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, en 1957, escribió un artículo sobre Illescas en el periódico ilustrado ABC, a lo más que se puede pensar es cuanto menos original,  pero sabiendo que tras este nombre, se esconde un seudónimo, conocido como novelista, ensayista y crítico literario, la cosa puede llegar a ser “extraordinaria”.


Efectivamente para los que ya sepan de quién se trata, del mismísimo Azorín, que con sus magnificas palabras y énfasis, ofreció a los lectores de toda España una visión de nuestro querido pueblo, para disfrute de todos los que tuvieron la dicha de leerlo, el cual, lógicamente para todos aquellos que lo ignoran (que son muchos aunque se crean ellos mismos los contrario) paso a transcribir.

 Con el sencillo título de” Illescas Toledo”, comienza tan magnifico artículo desarrollado lógicamente tras previo paseo por nuestra villa, lo que significa, que Illescas siempre a tenido en sus calles admiradores de la categoría de Azorín entre otros muchos escritores, pintores, articulistas y artistas de la cultura en general.

ILLESCAS TOLEDO

Vamos a Illescas a treinta y cinco kilómetros de Madrid; queremos ir a Illescas antes de la segura invasión de los turistas, todavía no advertidos; antes de que lleguen los cineastas con sus cámaras; antes de que sea instalado el necesario parador confortable.  (Se podría añadir, antes de que los gobiernos corruptos, lo deshicieran, enterraran y olvidaran todo el patrimonio, pero eso solo es mi pensamiento).
No nos han preparado a la visita ni Baedeker, (Familia de libreros alemanes. Fueron editores de las guías turísticas homónimas.) Ni Hachette, (lo mismo pero en Francia) Ni el uno con el rojo de sus tapas, ni el otro con el azul de su encuadernación nos han incitado a la fruición del color en el camino, en el cielo y en el arte de una iglesia y de un pintor.

 La iglesia de Illescas nos atrae; ninguna guía moderna la comenta por extenso; sólo allá en 1852 la de Mellado estampa a propósito de las iglesia el nombre del Greco, y nos lo da estropeado. El camino es liso, cómodo; a trechos, a un lado y a otro, filas de árboles con la blanca faja que tranquilice a los automovilistas. A fines de junio, anchurosos planos amarillos de los trigales recién segados, planos verdes de frescas plantaciones, el ejercito simétrico, severo de los olivos cenicientos. Y en lo alto, el añil intenso, resplandeciente, del cielo en la altiplanicie castellana. No encontraremos en Illescas a Francisco I de Francia, que aquí vivió después de su cautiverio en Madrid; pero si lo rememoraremos. No sabemos con fijeza lo que vamos a encontrar; llevamos entrañablemente un presentimiento que deseamos ver cumplido. Ya en las calles del pueblo nos detenemos ante la iglesia; está cerrada. Al lado vemos una puerta abierta y en el lienzo de un muro unas rejas, tras las cuales percibimos celosías espesas de listones de madera. En el patio en que estamos _ patio con las frondas verdes de unos árboles sobre la blancura de las paredes_ calla de pronto una treintena de niñas vestidas de negro, blancos, los puños y el cuello.

En aquella época todas las niñas en colegios de monjas vestían igual, estas niñas son de Baños de la encina Tenerife, http://diegomunozcobo.blogspot.com/2011/05/grupos-de-personas-de-banos-me-ha.html , lamentablemente, hay muy pocas fotografías de nuestro propio pueblo.

Nos hace cruzar una religiosa un breve atrio y ya hemos cumplido nuestro deseo: la iglesia es blanca; nos embargan en la blancura el silencio y la luz suave. Resaltan en lo blanco los ramos desvaídos, gratamente desvaídos de una antigua alfombra; ante el altar mayor. Y las manchas violentas de rojo en los cuadros iluminados por reflectores encendidos súbitamente, pegados al marco. Asoman, como su hubieran hecho un esfuerzo por asomar_ para vernos y para que los veamos_; dos caballeros, los rostros de dos caballeros se destaca_ y nos da la sensación definitiva, la que conservaremos_ el cuello blanco, escarolado, de uno de esos personajes. Todavía el anhelo del visitante se ha de completar; unos pasos tácitos han de llevarle a una apartada capilla. Estamos en suave penumbra; luz solar, luz de alta ventana, cae en el ámbito, otra vez  luz repentina de reflectores ilumina otros rojos acentuados. En anchas vitrinas, colocados ordenadamente hay unos pequeños soportes con sus cartelas. Una voz susurra: “Reliquias” El fervor que transpira esa legión de santos, de mártires, confluye con el fervor que emana del arte de un artista ansioso del más allá eternal. Todo calla ahora y la tarde declina; todo va a estar dentro de unos momentos sumido en la sombra, en la negrura de la noche. Tenemos un pesar al despedirnos de la iglesia- con sus Grecos_ y de Illescas con sus recuerdos. Querríamos haber visto Illescas en la alta noche, bajo el parpadeo de las estrellas, en la inmensidad del silencio en el campo. De seguro que en al iglesia habrá una lucecita perenne; “Lux Perpetua”.

Nos separan unos kilómetros de Toledo en la misma vía de la misma provincia…

La crónica  sigue contando excelencias sobre la capital de la provincia pero eso lo dejo para mejor ocasión donde hablaremos de nuestro querido Toledo. Espero que la lectura haya tenido el interés que se merece, y desde aquí doy las gracias a Wilfredo Mariñas y a la Tertulia por tener en tan alta estima mi pequeño homenaje a mí querido pueblo.

miércoles, 1 de junio de 2011

La Prócer Villa de Illescas, a mitad de camino entre Toledo y Madrid.

Algunas de las personas que me conocen dicen que soy un “ratón” de biblioteca, pero en realidad me he subido al carro de las nuevas tecnologías y debo ser una “rata” de Internet, pues gracias a este invento, me puedo comunicar con medio mundo, escribir del otro medio y buscar en rincones que de otra forma, no habría podido llegar.

Es el caso que ocupa el artículo que ofrezco hoy, el título lo dice todo, es un párrafo encontrado en la hemeroteca del periódico ABC, con Fecha del 13 de enero de 1929, y firmado por Augusto Martínez Olmedilla con fotografías de López Beaubé.

En el , redescubrimos uno de los postres que antaño eran típicos en nuestro pueblo y que hoy lamentablemente ha pasado al olvido como tantas cosas, a la vez que nos podemos recrear en un bonito paseo por el pueblo, tal y como lo debió de dar el autor hace la friolera de ochenta años. Como también algún chascarrillo y “perogrullada” que era típica de la época.

El apartado comienza con la afición del autor a los dulces y sus consecuencias en la literatura y así nos lleva de la mano, por el pueblo de Illescas, sus Yemas de azúcar, el arco de Ugena, la Plaza de las Cadenas, los Grecos y demás maravillas de nuestro gran pueblo.


“Confieso_ (dice el autor) por si es pecado, que soy más goloso que un ratón. Ya comprendo que este dato carece de importancia actual, pero es posible que, andando los siglos, algún erudito del año 3000 lo esgrima como argumento para demostrar la repercusión del azúcar en el desarrollo del virus literario.
De menos nos hizo Dios. Ello es que me gustan los dulces y no bien me hablan de alguno que desconozco vuelo a saborearlo en el lugar de origen, porque las confituras, como los eucaliptos desmerecen con el transplante. De este modo fui a Sevilla para saborear las yemas de S. Leandro, a Granada, para hartarme de frutas escarchadas, obra cumbre de las Comendadoras Santiaguesas, y, en diversas excursiones, comí los roscos de Loja, los melindres de Yepes, los rellenos de Vergara, los fenomenales bizcochos de Calatayud, las yemas de la Santa abulense y las insuperables del Azoguejo segoviano sin olvidar, entre otras mil golosinas, no por más vulgares menos sabrosas, los turrones levantinos, el mazapán toledano, los borrachines de Guadalajara y las garrapiñadas alcalaínas. Esta afición a las “laminerias”, que dicen los maños o “lambonadas” según el giro galaico, me permitiría trazar el “mapa gulusmero de España” tan interesante por lo menos como  cualquier otro “mapa” de los que hoy se elaboran para demostrar gráficamente el progreso de la glosopeda o  la influencia de las moscas en el movimiento migratorio.
     Pues bien, un día supe que en Illescas se elaboraban ciertas Yemas de la Caridad, y en Illescas me planté dispuesto a saborearlas. Digamos en honor a la justicia, que no pueden compararse con otras de las mencionadas; pero, una vez en la toledana villa, visité cuanto hay en ella de notable que no es poco, y el viaje no resultó estéril. Véase por donde las golosinas instruyen casi tanto como la sopa de letras.
España tiene una riqueza arqueológica incalculable, desperdigada en sus ámbitos. Raro es atravesar un villorrio, por insignificante que sea, donde no haya algo digno de ser admirado: una iglesia, un palacio, una fuente, o, cuando menos una reja, un canecillo, un ajimez. ¡Y luego la fuerza evocadora de estos lugares pletóricos de recuerdos y sugerencias! Así la Prócer Villa illescana, ornato de la Sagra, a mitad de camino entre la corte y la imperial ciudad, seis leguas y media a cada urbe, si no miente la copla, digna de Pero Grullo:

Hay de Madrid a Toledo
Trece leguas ¿no es así?
Luego también habrá trece
Desde Toledo a Madrid.


   
En Illescas se da el caso peregrino de haberle puesto puertas al campo, tal el Arco de Ugena, que da acceso al poblado de manera espectacular, no exenta de grandeza. Y una vez traspuestos los umbrales; ¡qué sombras próceres salen a recibirnos ¡ Cisneros, omnipotente, dictador encogollado; Francisco I, el vencido de Pavía, El Rey Caballero, que no lo fue mucho cuando llegó el momento de llevar a la práctica la Concordia de Madrid; Carlos V, árbitro del Mundo; y en esferas distintas, Lope de Vega, Domenico Theotocópulos y el fraile mercenario que ocultaba su nombre bajo el seudónimo farandulero de Tirso de Molina.
El monumento más considerable de Illescas, es sin disputa, el hospital de la Caridad, fundado por el cardenal Cisneros en plena prepotencia, Diz que actuó en el de Alarife nada menos que el Greco, y aunque no está plenamente demostrado, tampoco es imposible que así, fuera.
 (Claramente las fechas no coinciden con esta afirmación y  hay varios casos de periodistas de la época que unen a estos dos personajes).


El edificio perfectamente conservado, tiene innegable grandeza. Subsiste, ante su fachada principal, la lonja o atrio, circundado de cadenas, pregonero de su jurisdicción privativa. La nave del templo es amplia, y en ella admirase el retablo magnifico y una espléndida verja de hierro forjado. Hay varios cuadros del gran Domenico y un gran lienzo de Alejandro Ferrant, que representa a Cisneros dirigiendo las obras de esta fundación: Lienzo de vieja factura, y, aun dentro de ella de no muy relevante mérito. En este templo reúnese todos los años el Capítulo de Infanzones de ilustre prosapia.
Una casa de la calle Mayor, próxima a la Caridad, Albergó a Francisco I, recién salido de la madrileña Torre de los Lujanes, que cobijara su cautiverio. En esta casa le visitó su rival Carlos V, y fue entrevista cordial y amistosa, a pesar de los pesares, si las crónicas no mienten.
Finalmente a la salida del pueblo consérvase el que fue llamado Parador de Tirso de Molina; porque en él deteníase a yantar el bueno de fray Gabriel Téllez, que utilizó este albergue transitorio para localizar el acto segundo de su comedia Desde Toledo a Madrid.
Con esto y visitar el convento de Terciarias y la parroquia, también por demás interesante, rezando una salve a la Virgen del Cobre, que tiene en cuba tantos adoradores como la de Guadalupe en Méjico. (El autor confunde la virgen de la Caridad, por la de la Caridad del Cobre que se halla en Cuba).
Damos por concluida la ojeada a Illescas. La estación está inmediata, el tren se aproxima… Compremos otra caja de yemas para endulzar el camino y a Madrid me vuelvo.
                                                   Augusto Martínez Olmedilla
                                                    Fotos López Baubé.
                                                   ABC-Madrid, 13/01/1929.


Para todos aquellos y aquellas que deseen degustar las sabrosas Yemas, les dejo esta receta, rescatada de, la Academia de la cocina Española. Lamentablemente ninguna pastelería actualmente en nuestro pueblo las realiza, siendo las de Santa Teresa, las de gran renombre.

Yemas de Illescas

Ingredientes para nueve personas

12 yemas de huevo
250 gramos, de azúcar
50 gramos de azúcar glasé
50 gramos de almendras molidas
Fondant para bañarlas.
 Con 250 gramos de azúcar y medio vaso de agua se prepara un almíbar a punto de hebra. Cuando esté listo, se añaden las yemas _ limpias de clara_ poco a poco y sin dejar de remover.
Aparte, se mezclan la almendra, el azúcar glasé y una cucharada de agua, hasta conseguir una pasta que se incorpora al preparado de las yemas.
Se cuece todo a fuego lento durante unos minutos, sin dejar de revolver con ayuda de una cuchara de madera, hasta unirlo. Entonces, se retira del fuego y se vierte sobre un mármol para que enfríe lo suficiente como para trabajar la masa con las manos.
Con pequeñas porciones de masa se moldean unas bolitas que, después de reposar un poco en una bandeja, se bañan con fondant y se dejan secar antes de colocarlas en las cápsulas de papel en las que se sirven.


Buen provecho y Feliz paseo.

sábado, 7 de mayo de 2011

El Greco Y La Hermandad de los Infanzones de Illescas.

De 1600 a 1927 y de aquí hasta 2011, esos son los años que han pasado, desde este suceso lamentable por la perspectiva, y desleal para con el artista.
Qué tristeza debió sentir, aquel gran virtuoso del espíritu, teniendo que descender a la vil tasación de su obra, como si se tratase de un simple operario avaricioso o de una inconsistente mercancía. Nada más y nada menos que “La Obra del Greco”.

Gracias a D. José Cortés  Echanove, que ha acertó en investigar los archivos, que con sus letras eruditas documentó la historia y el espíritu de las antiguas Hermandades Caballerescas de Castilla, bajo el patronato del Conde de Cedillo y de los Infanzones de Illescas en 1927, podemos tener conciencia hoy, de lo que aconteció en nuestro pueblo, con el Artista del que tanto nos vanagloriamos en la actualidad.

Corría el año 1600 y se trataba de adornar y engrandecer la iglesia del hospital de la Caridad, de Illescas, cuya edificación fue mandada hacer por el purpurado estadista de nuestro Renacimiento, Fray Xímenez de Cisneros, que, no sólo reedificó las casas, si no las almas, impulsando las antiguas y nuevas hermandades de Infanzones. Y las fusionó y organizó de tal modo, que respondieran a los fines de bien público, para el que fueron creadas (nada que ver con la parafernalia actual). Hermandades que según los historiadores hasta el mismo Napoleón Bonaparte respetó, reconociendo y comprobando personalmente su grandeza y utilidad.
Pero os preguntareis, que pinta en todo esto El Greco, o mejor dicho, que papel representa???

Al Greco se le encargó la construcción y decoración del Retablo mayor. Y, acabando aquel su obra, los patronos y vocales o seises del hospital de la Caridad, hicieron venir de Madrid, como tasadores a Pompeo Leoni  hijo del también escultor Leone Leoni, con el que colaboró al servicio de la familia real española, y Eugenio Cajés  hijo del pintor aretino Patricio Cascese  (1544-1611), que trabajó en El Escorial para la corte real. Y otros diez oficiales, maestro dorador y ensamblador, para que vieran y tanteasen el valor del Retablo que Domenicus el griego había realizado, a los cuales el patrono Alonso Martínez, pagó 416 reales por su trabajo de tasadores. Pero el Greco no se conforma con la tasación que estos entonces desconocidos artistas hicieron de su obra, y pidió la retasa.
Más los patronos y vocales también se oponen a la misma. Y otorgan poder al Dr. Juan de Roxas, prioste, para que éste entable pleito a “Domenicus Theotocopu`i , el griego”. Y así pasan los años; y se gastan dineros en letrados, procuradores, secretarios y personas de Toledo y Burgos, valedores y recaderos, con el propósito de que no prevalezca el criterio de aquel tal Domenicus, el griego y acepte la primera tasa, y no cunda el ejemplo, no sea que haga escuela su rebeldía en los demás artistas de su época.

El señor Cortés Echanove, recalca como los patronos pagaron fielmente cuantos gastos originó el pleito. Y eso es lo triste, que a todos pagaron menos al artista.
Hasta que el Consejo de Hacienda hace justicia al Greco, y aún llega a más , utilizando su sentencia, mejor, poniendo en el fallo el espíritu  y la letra de los mismos argumentos que adujo el Greco para defenderse por si mismo. Aunque muchos parciales creyeron, o quisieron creer y hacer creer, que el informe atribuido al Greco los pensó y escribió Lope de Vega, amigo efectivamente del inmortal litigante, y en cuyo pleito compareció.
Y el licenciado D. Juan Alonso de Butrón reproduce el curioso documento de defensa propia que el Consejo de Hacienda aprobó y que dice textualmente;

“Los pintores defienden su arte con las inmunidades que lo hicieron libre desde su nacimiento. Dicen que no ciñen las palabras de la ley las obras de sus manos, por ser sólo acomodar el ingenio con este arte, el objeto que se trata de pintar; contrato innominado, do ut facias ( te doy para que me hagas) , que no admite gabelas, con más propiedad que venta, de que jamás se ha pagado alcabala, como lo ha interpretado la costumbre, que se admite, sin embargo de los rigores de la ley del reino, por ser interpretativa de ella, y así está declarado por leyes posteriores, y, en caso semejante, lo ha juzgado el mismo Real Consejo, Tribunal, soberano…”
Y añade Butrón.

“Que, en conformidad de lo referido, el Consejo de Hacienda ha sentenciado a favor de la pintura, en el pleito que el alcabalero de Illescas trató con Domenicus el Griego sobre los 50.000 mil maravedís de la alcabala del retablo, que hizo para la Iglesia de la dicha villa, y que el consejo debe juzgar por esta decisión este pleito.”

Sentencia que, en fecha de 11 de enero de 1623, confirmó definitivamente el Consejo declarando en ella “ que los pintores no paguen alcabala de las pinturas que ellos hicieren y vendieren, aunque no se les hayan mandado hacer, y con qué se haya de pagar alcabala de las que vendieren no hechas por ellos en sus casas, almonedas y otras partes.
He aquí un pleito por una obra de arte, que duró veintitrés años, casi los últimos de su vida.
Y todo para nada, Solo el Greco triunfó, Sólo el Greco perdura, El divino “quimérico” que estaba calificado de loco, por los vulgares de su época. No por los Lope ni los Cervantes, que lo comprendieron y admiraron en vida. Eso sucedía en 1600, casi como en 2011????.


Datos recopilados de un artículo de Federico Navas, ABC ( Madrid) 27/ 02/ 1927.

domingo, 10 de abril de 2011

Tesoros Pictóricos de nuestra Iglesia III


Dentro de los muchos recuerdos de mi infancia, está la de los enormes autobuses alemanes, que camino de Toledo hacían parada en nuestro pueblo, para deleitarse con los cuadros del pintor cretense.
Lamentablemente y confesado por un sin número de habitantes de Illescas y de los alrededores, teniendo tan cerca tan tesoro pictórico ni siquiera han sido capaces de llegarse hasta donde se guardan y contemplarlos aunque tan solo sea para no pecar de ignorancia.
Y es una paradoja, que se viaje en vuelos de 13 o 16 horas para conocer playas de arenas blancas, beber mojitos hasta hartarse y bailar mientras  que el cuerpo aguante y en cambio, no tener un día, una hora para ir a contemplar las maravillas que en el pueblo aún se conservan.
Autobús años 70


Pero son cosas que aunque las reprocho, casi las entiendo pues los gobernantes pierden más tiempo haciéndose fotos promocionales en Fitur, que ,en organizar visitas para que los habitantes del pueblo conozcan tamañas maravillas, empezando claro por los colegios.

Y si no se conocen los cinco cuadros que aún tenemos, como preguntar a los habitantes del municipio sobre el supuesto cuadro pintado y robado posteriormente. Los desposorios de la virgen.

 Según Alberto Aguilar Carmena, en su libro “Illescas. Notas histórico Artísticas “(Madrid. Hauser 1927) en 1720 todavía se conservaba esta hermosísima obra, digna de estar al lado de su compañera, pero a partir de esta época su existencia se esfuma y es notorio que antes de la guerra europea se exhibía en el Palacio Real de Rumania.  Según noticias que el propio autor, había tenido de Bucarest, estaba colocado en una rotonda que daba acceso a un pequeño despacho particular del rey.

Representa, el casamiento de la Virgen, y la disposición de las figuras es la siguiente; en medio del grupo, el gran sacerdote con todos los ornatos, en la cabeza la  resplandeciente mitra y sobre los hombros una plateada casulla. El sacerdote tiene entre las suyas la mano de María para ponerla en la de José. La excelsa desposada lleva un manto azul celeste y a través de un velo muy pálido de gasa azulada, apenas si se descubre el perfil de la virgen. San José lleva, bajo los rasgos del pintor, una túnica morada. Cubierta a medias por un manto amarillo. A la derecha hay dos hombres y a la izquierda dos mujeres, ricamente vestidos.

Según otras fuentes consultadas, este cuadro podría ser por sus medidas el número 90 del “inventario” del pintor, “Unos desposorios de Ntra. Sra. de bara de ancho i bara y quarta de alto” ( vara castellana o vara de Burgos, de aproximadamente 83,5 centímetros, múltiplo del pie castellano de aproximadamente 27,8 centímetros.)
Ahora en la Galería Nacional de Bucarest.


Que este cuadro sea el mismo que falta en la Iglesia de la Caridad, algunos expertos tienen dudas pues, la mano de San José está sin acabar lo que hace suponer que puede ser una réplica del verdadero, sea como fuere el caso es que el Greco pintó Seis y no Cinco cuadros para el Pueblo de Illescas, siendo el desinterés de los gobernantes sin duda causa de que nos falte y no veamos la  forma de recuperarlo.



sábado, 2 de abril de 2011

Tesoros pictóricos de nuestra iglesia II

“Los pintores defienden su arte con la inmunidades que la hicieron libre desde su nacimiento…Dicen que no ciñen las palabras de la ley las obras de sus manos. Por ser sólo acomodar el ingenio con este arte al objeto que se trata de pintar: contrato innominado, do ut facias, que no admite gabela : localización con más propiedad que venta. De que jamás se a pagado alcabala, como lo ha interpretado la costumbre, que se admite sin embargo de los rigores de la ley del Reino, por ser interpretativa de ella. Y así está declarado por leyes posteriores y en caso semejante lo ha juzgado el mismo Real consejo, Tribunal soberano…”

Este juicio, a que se refiere el texto anterior, es el del pleito del Greco, Así lo añade Butrón en el fundamento tercero, que a conformidad de lo referido, el Consejo de hacienda sentenció a favor del pintor, en el pleito que el alcabalero de Illescas, trató con Doménikos Theotokópoulos, sobre los cincuenta mil maravedíes de la alcabala del retablo que hizo para la iglesia de la villa, y que el consejo juzgó por esta decisión y pleito. La sentencia se confirmó definidamente, el 11 de enero de 1633, declarando que; “los pintores no paguen alcabala de las pinturas que ellos hicieren y vendieren, aunque no se las hayan mandado hacer: y con se que haya de pagar alcabala de las que vendieren no hechas por ellos, en sus casas, almonedas y otras partes.”

Entre los numerosos conflictos económicos que provocaron las tasaciones de su obra, el que se originó por este contrato es uno de los más documentados. Por razones desconocidas aceptó que la tasación final fuera realizada por tasadores nombrados por el Hospital. Estos fijaron un precio muy reducido de 2.410 ducados, lo que provocó un largo pleito que llegó hasta la Cancillería Real de Valladolid y al Nuncio papal de Madrid. El litigio terminó en 1607 y aunque se hicieron tasaciones intermedias entorno de los 4.000 ducados al final se pagó una cantidad similar a la establecida inicialmente. El varapalo de Illescas afectó gravemente a la economía del Greco.

Jorge Manuel, Toledo 1578-1631

En el mes de abril de 1603, el Patronato de la Virgen de la Caridad firma con “Domingo el griego y Jorge Manuel pintores” el contrato por el que le encargan la decoración de la capilla mayor del recién estrenado Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad de Illescas

 El programa iconográfico estaba destinado a ensalzar la figura de la Virgen, por lo que la hornacina central del retablo queda reservada para la colocación de la imagen de la Virgen de la Caridad. Justo en la parte superior, coronando el retablo, se encontraban la representación de las tres virtudes teologales, como atributos de María. Dos esculturas doradas a los lados, simbolizando la Fe y la Esperanza, y la virtud de la Caridad, representada con una pintura, se colocaría en la zona central del ático del retablo.

En la bóveda de esta capilla, se situaban otras tres pinturas que continúan con este ciclo mariano representando a la Virgen en los tres misterios de su vida: Anunciación, situada en el luneto izquierdo, Natividad, en el luneto derecho y la Coronación de la Virgen, situada en el techo de la bóveda, cerrando el conjunto de la capilla.
Estos cuadros según los expertos corresponden al periodo tardío del pintor, lamentablemente en la actualidad estas representaciones  no están expuestos en la capilla mayor para donde fueron diseñados, pero si se encuentran en el Hospital de Illescas, siempre que no anden de prestado en alguna exposición del pintor como ocurrió el pasado año en febrero, que estuvieron en el museo Bozar  de Bruselas, hecho ignorado por la gran mayoría del los habitantes de Illescas.
El San Ildefonso se considera que fue contratado anteriormente.

La Anunciación
Es una simplificación de la que realizó años antes para el Colegio de Doña María de Aragón. Sobre un fondo neutro coloca a las dos figuras principales de la escena, el arcángel en el lado izquierdo adaptándose a la curvatura del lienzo y la Virgen a la derecha sorprendida mientras oraba. Como eje de la composición se encuentra el atril y la paloma del Espíritu Santo que baja con toda su gloria y se convierte en foco iluminador de la escena. Encontramos en esta peculiar composición una diagonal marcada por los ojos de los protagonistas y la paloma simbólica.


La Virgen de La Caridad.
Debía ser uno de los cuadros más importantes de la composición, donde El Greco intenta mostrarnos la virtud de la Caridad a través de una iconografía de raigambre medieval sobre la Virgen de la Misericordia. En el centro de la composición se encuentra la imponente Virgen abriendo su manto y cobijando a un grupo de fieles ataviados con gola castellana, siguiendo la moda de la época; siendo algunas de estas figuras retratos de caballeros pertenecientes a la nobleza toledana del siglo XVI (entre ellos se encuentra Jorge Manuel Theotokópoulos hijo del Greco). En este lienzo comprobamos que el artista utiliza la desproporción típica de su estilo final, un tanto acusada aquí debido a que este cuadro fue diseñado para ser visto desde abajo hacia arriba. Hoy al alcance de los ojos del espectador, parece demasiado desproporcionado, sobre todo, el cuerpo de María con unas piernas monumentales en primer plano concluyendo en una minúscula cabeza.

La Coronación
Es una de las preferidas por el cretense. Son varias las que se conservan pero, sin duda, ésta de Illescas es considerada como la más bella de todas las Coronaciones que realizó el pintor. Esta vez elige un formato oval para situar la escena que iba a estar colocada en el techo de la bóveda, por eso también contemplamos fuertes desproporciones en el cuerpo de los personajes de Dios Padre, La Virgen y Dios Hijo, con grandes piernas escorzadas en primer plano y pequeñas cabezas que alejan y dan profundidad al cuadro. Sigue una composición triangular con el vértice hacia abajo donde sitúa a las tres personas de la Santísima Trinidad y a la Virgen que asciende a los cielos, acompañada o ayudada por un grupo de ángeles. Es una escena donde la atmósfera celestial se convierte en personaje protagonista, donde El Greco crea unas cascadas de nubes en los laterales que conforman un trono donde se sientan los personajes, todo salpicado por racimos de querubines y niños ángeles que revolotean alrededor y dan movimiento a la escena.


La Natividad
Procede de una Adoración de Pastores que El Greco había realizado para el Colegio de Doña María de Aragón, en este caso la escena se simplifica a un Nacimiento sin la presencia de los pastores. El Greco pinta una escena tenebrosa sólo interrumpida por la luz que emana de la figura del Niño Jesús. De esta manera, el pintor intenta representar que en el momento del alumbramiento de Jesucristo es cuando el Mundo conoce la Luz Divina, y presenta al Niño como foco de luz que guía a la humanidad en su camino hacia la Verdad. En este lienzo también se aprecian escorzos típicos del pintor, como la original intrusión de la cabeza retorcida del buey en primer plano bajo los pies de María, que enfatiza aún más la idea de que estos cuadros fueron realizados para ser visto desde abajo.